Tan sólo en el término municipal de Palma existen unos 120 vertederos incontrolados, contabilizando únicamente aquellos que han sido denunciados y por tanto, constan en el registro del Ayuntamiento.
El mayor problema de estos espacios de residuos se presenta cuando se encuentran en el interior de una propiedad privada, pues los trámites para poder acceder a la parcela y limpiar el terreno no son nada ágiles, especialmente cuando el propietario se desentiende de sus obligaciones, pues es éste el que, según la ordenanza municipal, ha de mantener su propiedad «en las debidas condiciones higiénico sanitarias, libre de basura, residuos y desechos».
El incumplimiento de esta normativa supone multas que van desde los 300 a los 1.800 euros, cuando el responsable es reincidente. De esta manera y según la ordenanza, es el propietario de la parcela convertida en vertedero el único que debe dar cuenta de sus acciones, aunque sean otros los que hayan ensuciado el lugar. Para estas personas también se contemplan multas, sólo aplicables si son sorprendidas in fraganti por la Policía Local.
Emaya retiró el año pasado 3.465 toneladas de escombros y basuras en la limpieza de vertederos ilegales.