MARÍA JOSÉ CASTILLO
PALMA.- Entre algarrobos y contrastando con el paisaje bucólico de un campo de almendros delimitado por un murete de piedra aparece un vertedero incontrolado. Ubicado en la carretera de Sineu (término municipal de Palma), concretamente en el kilómetro 10 de la Ma-3011, este punto negro de residuos acumula desde hace más de 15 años gran cantidad de escombros, basura, desechos y numerosos elementos abandonados que van desde viejos electrodomésticos hasta muebles y colchones. Según un informe del Govern, entre los 10.000 m2 de desechos se incluyen además elementos y sustancias consideradas peligrosas.
El atentado medioambiental es indiscutible, al que se suma un impacto paisajístico y visual que queda acentuado por la proximidad de un campo de golf. Desde el hoyo 8, la imagen que llega a la retina de los aficionados a este deporte nada tiene que ver con los preceptos de esta práctica deportiva que conjuga el ejercicio con el contacto con la naturaleza y el disfrute al aire libre.
El extenso vertedero ubicado en este punto rompe la estética del entorno natural. Ante la ausencia de viviendas en las inmediaciones de este espacio, son los propietarios del campo de golf, así como los clientes del club, los que sufren las consecuencias más inmediatas de la existencia de este solar de desechos, sin olvidar el efecto desastroso para el entorno natural de la zona.
El director del Golf Park Mallorca, Philip Salvá, señala que han presentado denuncias ante la Policía Local «en reiteradas ocasiones». No obstante, el paisaje no ha variado. Además de las denuncias de este club, constan en el expediente del solar-vertedero otras denuncias por parte de la Conselleria de Sanidad y el Ayuntamiento de Palma.
Sin embargo, actuar sobre una propiedad privada no es tarea fácil, aunque se esté atentado contra la salud pública y exista un posible delito medioambiental. El protocolo de actuación contra los vertederos incontrolados parte de una denuncia y la inmediata búsqueda del propietario del terreno.
En este caso, el dueño de la parcela es un cura anciano que sobrepasa los 90 años, heredero de la propiedad después del fallecimiento de dos tías solteras, que reside fuera de la Isla y que no ha contestado a ninguno de los requerimientos de Cort. A cada paso administrativo le sigue la correspondiente publicación en el BOIB, lo que «retrasa la actuación», según fuentes del Ayuntamiento.
Actualmente, la concejalía de Sanidad está a la espera de recibir el informe sobre el presupuesto para la limpieza de este espacio, informe que deberá ser remitido al propietario para que haga frente al gasto. De no atender la demanda de Cort, será el Ayuntamiento el que afrontaría los gastos de ejecución de esta actuación de limpieza, con previo permiso del Juzgado correspondiente que dé vía libre a la entrada en una propiedad privada. Siendo optimistas, «en unos meses podría estar limpio este espacio», aseguran desde el Ayuntamiento.
El problema no acaba ahí, pues no es la primera vez que se limpia el lugar, pero al poco tiempo, vuelven a aparecer residuos fruto de la acción incívica de algunos ciudadanos desconsiderados que no analizan el daño medioambiental que causan.