LORENZO MARINA
PALMA.- La jornada
laboral se le había convertido en un
auténtico calvario. El dueño del pequeño
establecimiento hotelero de la Playa de
Palma se hacía el encontradizo para
abalanzarse sobre la empleada. La policía
detuvo al propietario, un alemán de 70
años, por un presunto delito de abusos
sexuales.
No era ni mucho menos la
primera vez que cometía dicho delito. El
propietario del hotel ya había sido
denunciado con anterioridad por otra de sus
trabajadoras. También coincidía con la
descripción.
La joven, de 22 años,
había sido contratada hacía unos meses como
empleada de la limpieza. No tardó mucho
tiempo en sentir los estragos causado por
el acosador sexual.
Sobre las 13.30
horas, Walter G. se dirigió hacia la
empleada mientras ésta se encontraba de
espaldas. Bajo el pretexto de hacerle un
masaje, el veterano propietario del hotel
empezó a manosear a la trabajadora. Ella no
consintió y se zafó.
Sin embargo, el
dueño del hotel no cejó en su empeño.
Aprovechó otra oportunidad para abalanzarse
de nuevo sobre la joven. De hecho, esta vez
ni siquiera recurrió a la excusa del masaje
para iniciar los tocamientos a la empleada
de la limpieza.
Así, el propietario
del hotel se dirigió hacia ella y abrazó a
la joven. A continuación, aprovechó la
situación para palparle los pechos, el
pubis y el culo a través de la
ropa.
Empujón
La joven
no aguantó más y, además, decidió que no
quedara impune. De un fuerte empujón,
repelió el acoso sexual. Avisó a Walter de
que se lo iba a decir a su marido. Luego,
se dirigió directamente hacia la gobernanta
del hotel para denunciarle lo
sucedido.
El acoso sexual a la joven
empleada de la limpieza no sólo se quedó en
el recinto del hotel. La víctima no se
resignó a que el propietario del hotel de
la Playa de Palma pudiera quedar impune y
decidió denunciar lo ocurrido.
La
víctima se personó en la Comisaría del
Cuerpo Nacional de Policía de la Playa de
Palma. Una vez allí, denunció el acoso
sexual continuado que había padecido
durante el tiempo que había estado
contratada como empleada de la
limpieza.
Acto seguido, una patrulla
de agentes se personaron en el
establecimiento hotelero de la Playa de
Palma. Allí tomaron declaración a Walter G.
en relación con la denuncia por presuntos
abusos sexuales.
El propietario del
hotel utilizó un ardid para tratar de
desviar la atención. En primer lugar,
Walter negó categóricamente los hechos que
se le imputaban. A continuación, el dueño
optó por arremeter contra su
empleada.
Según su particular versión
de los hechos, Walter afirmó a los policías
que lo único que había hecho era recriminar
a la víctima y llamarle la atención porque
«no trabajaba
bien».
Antecedentes
Los
policías no se ciñeron solo a la
declaración del dueño. También se
entrevistaron con la gobernanta del
establecimiento hotelero. Ésta confirmó a
los policías que la trabajadora de la
limpieza había acudido a ella para
comunicarle que había sufrido acoso sexual
a manos de su jefe.
A continuación,
los funcionarios del Cuerpo Nacional de
Policía detuvieron a Walter G. como
presunto autor de un delito de abuso
sexual.
Una vez en Comisaría, los
agentes repasaron el historial del
detenido. No tuvieron que remontarse mucho
tiempo atrás para encontrar un hecho
similar.
A finales del pasado mes de
junio, Walter protagonizó unos hechos
milimétricamente similares. Otra empleada
del hotel lo había denunciado por presuntos
abusos sexuales.
Según la denuncia
interpuesta por esta otra víctima, Walter
G. se había propasado con esta empleada. El
propietario del establecimiento hotelero de
la Playa de Palma se había abalanzado sobre
una empleada y le había tocado los
genitales y los glúteos a la víctima.