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  Miércoles, 8 de agosto de 2007 Actualizado a las 00:49
 

LA DANZA DE BES
Mafia talibán

JORGE MONTOJO



A mí los cretinos que se han cargado en Mallorca los premios Camilo José Cela en lengua española me recuerdan a los talibanes que apedrearon los colosales Budas en Afganistán. Cela no necesita defensa alguna -aunque seguro que gustó de la pasada columna de un fumador de habanos como David Torres-, porque está por encima de estas paletas mezquindades.

El, que tanto contribuyó a dar un nombre internacional en el mundo de la cultura a la isla, hoy que está criando malvas en Iria Flavia, es atacado por la jauría nacionalista. Es igual; dejemos que los perros ladren, nosotros cabalgaremos.

Sus años pasados en su casa de la Bonanova, los veranos en Formentor donde promovía cultura y libertad desde el Club de los Poetas, la revista Papeles de Son Armadans…; su ternura y fortaleza, su claridad mental y la gozada de atreverse siempre a llamar a las cosas por su nombre…, ha dejado una ausencia sin relevo en el mundo cultural español. Pero los cretinos continúan odiándole.

Tiene razón Román Piña cuando habla de los malos bichos tontos. Están por todas partes, especialmente entre aquellos que se dedican a la cosa pública. Incluso hubo una, puesta a dedo por esa gilipollez de la paridad sexual en los ministerios, que rebuznaba que la última joya de Gabriel García Márquez, Memorias de mis putas tristes, debiera estar prohibida por incitar a la pederastia.

Estos nuevos malos bichos tontos, cursis, abstemios, paletos, puritanos, aburridos y bolas tristes quieren nivelarlo todo por lo bajo con la excusa de ingresar en la tribu de Pérez-Carod I de los Países Catalanes. Nada hay más peligroso ni repelente que el fanatismo del converso, pero nuestra historia está repleta de ellos.

Pretenden borrar el nombre en Mallorca de uno de los grandes escritores que mejor la han amado, expulsar de IB3 a uno de los mejores deportistas de Baleares porque no habla bien el catalán, renegar del mallorquín en que escribía el poeta Joan Alcover porque las esquerras no pueden entenderlo y atenta contra la histórica paja mental que enseñan en sus ikastolas…

Son los nuevos talibanes, las moscas cojoneras con o sin turbante que pretenden dictarnos su nuevo mundo de pacotilla bajo el estigma de lo políticamente correcto.

Decía Cela que el individualismo mallorquín es insolidario y, en cierto sentido, gloriosa y orgullosamente anarcoide. Ramón Llull, fray Junípero Serra -y si me apuran un poco también el hondero Rafa Nadal- son claros arquetipos de la pujanza del individuo mallorquín. Pero ahora nos invaden las mafias de malos bichos tontos. Y si un diario independiente no comulga sus barbaridades, pues no le dan publicidad; si un intelectual se atreve a pensar de forma diferente, le silencian; si un deportista se atreve a sentirse mallorquín y español, rezan para que se rompan sus piernas.

Qué daño que hacen los imbéciles.

 
   
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