Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Miércoles, 8 de agosto de 2007 Actualizado a las 00:49
 

AL GRANO
Que experimenten con ratas y no con la ciudad

ANTONIO ALEMANY DEZCALLAR


Es por demás, la cabra tira al monte, no aprenden de los fracasos, se empeñan en ignorar una realidad compleja e inaprensible e insisten, erre que erre, en el viejo y comprobado error del socialismo de intervenir las sociedades de acuerdo con un modelo -siempre un modelo ideológico- que previamente han diseñado de acuerdo con su creencia de que, ellos y sólo ellos, saben lo que les conviene a los ciudadanos. Como, a mayor abundamiento, la izquierda tiende a instalarse en mundos virtuales, acaba confundiendo la utopía con la realidad. Y ya se sabe: si la teoría utópica no coincide con la realidad, la que está equivocada es la realidad, no la utopía.

Jordi Borja -a quien copio el título de este artículo- escribía recientemente, a propósito de los sistemáticos y recurrentes modelos de ciudad que se saca de la manga la izquierda que, por favor, experimentaran con ratas que es lo que suelen hacer los científicos cuando investigan una hipótesis de trabajo. Y también advertía Borja que los «modelos de ciudad» servían, en todo caso, para «predecir» el pasado, es decir, como instrumentos analíticos racionalizadores de lo que fue. Confundir los «tipos ideales» con la compleja realidad -venía a concluir- era, además de un disparate, un peligro.

Apenas instalados en el poder municipal, empiezan a aparecer síntomas inquietantes. La Ramón no oculta su decidida voluntad de convertirnos a los palmesanos en buenos y obedientes catalanes, nos guste o nos disguste, por las buenas o por las malas, amén de reescribir la Historia convirtiéndonos a posteriori a todos los ciudadanos en republicanos -de la II República- y en rojos, cuando fueron exactamente lo contrario. Y El Biodiverso, que tanto juego dio en tiempos del primer Pacte de Progrés y que ahora es concejal de Vivienda, vuelve a las andadas con peregrinas tesis de que «va a intervenir en el modelo de ciudad», que en Corea evitará la aparición de guetos de alto standing , que conseguirá introducir el alquiler en el mercado de la vivienda y que penalizará fiscalmente a los propietarios de pisos vacíos que no se instalen en la oferta del alquiler. Una joya, el biodiverso Gómez: ya montó un follón con los parques naturales, prescindiendo por completo de los propietarios que representaban el 90% de las tierras, y ahora lo va a montar con su enfebrecido modelo de Palma, sus alquileres y sus dirigismos iluminados.

Organizará un follón de campeonato, pero fracasará. Los modelos no funcionan porque es tan compleja la ciudad y tan imprevisibles sus habitantes -a Dios gracias- que ni siquiera la ciencia infusa de El Biodiverso es capaz de abarcarla. ¿Por qué los jóvenes han vuelto al Borne, aunque sea con patinetes y bicicletas, y no se han ido a la plaza de los Patines o a la Cuña Verde? Han pretendido mantener la identidad del casco histórico, cerrándolo al tráfico y peatonalizándolo pero han conseguido expulsar a buena parte de sus residentes, lo han desertizado de vida y de comercios y lo han convertido, como advertía en anterior artículo, en un arquetipo de gentryficación, una especie de Son Vida urbano con precios carísimos y nuevos residentes que no tienen nada que ver con aquel casco histórico interclasista, vital, abigarrado y dinámico. El carril del Born cerrado al tráfico ha tenido la virtud de expulsar el comercio de la zona de Correos. En Santa Catalina -un barrio con personalidad, peculiar y en el que Ramon Aguiló realizó espléndidas reformas- se consiguió, gracias a estas reformas embellecedoras, que sus habitantes vendieran sus casas y se largaran con sus millones a otras zonas. La próxima gran especulación será Jacinto Verdaguer y esto lo saben los de la Plataforma que maneja Fermoselle y que, a mi juicio, constituye, además de un lamentable ejemplo de insolidaridad ciudadana -que chinchen a los de la calle de Aragón, que chinchen al resto de los palmesanos- un puro y duro lobby capitalista y especulativo en el peor sentido de ambos conceptos.

En su modelo de ciudad, Gómez quiere intervenir el mercado del alquiler a través de dos vías: convirtiendo al Ayuntamiento en un gran casero y persiguiendo a los propietarios de pisos vacíos. Piensa que, de esta manera, conseguirá solventar en parte la escasez de vivienda y drenar la compra de pisos nuevos. Va listo El Biodiverso. La cultura de la propiedad de la vivienda está tan arraigada que es imposible luchar en su contra. Salvo que Gómez intervenga en el mercado hipotecario, se convierta en Gobernador del Banco de España, controle los tipos de interés y penalice económicamente a los palmesanos que aspiren a acceder a la legítima condición de propietarios de su vivienda. También deberá confiscar -es lo que le va, conociendo su experiencia en tiempos del Pacto- los pisos vacíos, con artilugios del estilo de pagar el valor catastral o cualquier otra mangurrinada de este tipo. Para esto, Gómez precisa, no de una democracia y un Estado de Derecho, sino de los Planes Quinquenales al soviético modo.

No, la ciudad es inmodelizable y menos desde la ideología. Ni siquiera las intervenciones vergonzantemente añorantes del peor socialismo histórico consiguen sus propósitos, aunque, con frecuencia, consiguen lo contrario de lo que se proponían. Y es que estos ideólogos proponen, pero los ciudadanos disponen de acuerdo con unos mecanismos intelectuales, culturales y sentimentales que nadie ha conseguido aprehender. ¿Dónde están los gozosos ciudadanos que iban a invadir el casco histórico peatonizado y sin coches? ¿Dónde se encuentran los palmesanos que, en teoría, iban a disfrutar de un Parque del Mar, devenido casi un desierto lunar? La primera obligación de un político es saber de qué va la cosa. Por lo visto, ni Gómez ni Ramón lo saben

Y la alcaldesa Calvo ¿qué piensa de todos estos despropósitos que anuncian sus colaboradores y que se supone ampara y comparte? Desde su toma de posesión vengo insistiendo en que constituye una incógnita que no se ha despejado, pero que se está despejando inquietantemente a medida que estos compañeros de viaje fanáticos anuncian políticas y medidas que, en buena teoría, se supone que debería anunciar la alcaldesa. Calvo accedió a la alcaldía con una envidiable imagen y mejores expectativas. Por el momento, no se van confirmando, ni la imagen, ni las expectativas. El tiempo se acorta.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad