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  Miércoles, 8 de agosto de 2007 Actualizado a las 00:49
 

La juez impone una fianza de 3,5 millones de euros a Dalmau y Pizà por el 'caso Policlínica'

Obliga a los históricos dueños del centro sanitario a depositar el dinero en el juzgado tras encontrar en él una 'caja B' Avisa que si no pagan la fianza les embargará todos sus bienes


ESTEBAN URREIZTIETA

PALMA.- La juez Carmen Abrines obliga ahora a los históricos dueños de la Policlínica Miramar a depositar 3,5 millones de euros de fianza. La titular del Juzgado de Instrucción número 10 de Palma ha acordado a petición del Ministerio Fiscal que Miquel Dalmau y Cristóbal Pizá hagan frente de manera solidaria a la citada cantidad después de comprobar la existencia de una caja B, es decir una contabilidad cuya finalidad pasa por evadir impuestos, en el centro sanitario privado balear de referencia.

Asimismo la juez instructora Carmen Abrines ha advertido a ambos que si no depositan el dinero en un plazo de 24 horas procederá al embargo de todos sus bienes hasta alcanzar la cuantía exigida. La decisión judicial se produce poco después de que el contable de la Policlínica Miramar durante las últimas décadas, Martín Henales, entregase hace varios meses una copia de la caja B en el juzgado y revelase en su declaración la existencia de la citada fórmula contable.

Henales culpó directamente a Dalmau de ser la persona que instauró este sistema así como su máximo responsable. Tras analizar la caja B montada durante la época en la que Dalmau y Pizá disponían de la mayoría accionarial, Abrines se ha topado con un buen número de sorpresas.

Pagos particulares

En la relación de pagos realizados empleando esta fórmula presuntamente delictiva aparecen, por citar algunos ejemplos, salidas de dinero empleadas por Dalmau para pagar a su jardinero particular y otras a las que recurría Pizá para sufragar sus décimos de lotería. Los ficheros informáticos de la cuenta denominada como «Ameba complementaria» y que ascendía a más de un millón de euros, reflejan decenas de salidas de dinero que siempre iban acompañadas del siguiente concepto: «Lotería Dr. Pizá».

Estos pagos oscilaron, si se tiene en cuenta a modo de ejemplo tan sólo uno de los ejercicios investigados, el de 2002, entre los 162 euros y los 1.400 en época navideña. De tal manera que a lo largo de un solo año la Policlínica Miramar pagó por este concepto un total de 1.742 euros sin que el resto de accionistas, en total unos 400, tuvieran conocimiento de ello.

A lo largo del citado ejercicio y con una periodicidad casi mensual, la instalación a cuyo frente se encuentra ahora el hotelero Francisco Miralles como máximo accionista, fue pagando al jardinero particular de Dalmau. Bajo el concepto de «trabajos jardín Dr. Dalmau»; «jardinero Dr. Dalmau»; o simplemente «jardín Dr. Dalmau», fue saliendo progresivamente dinero de las arcas de la Policlínica Miramar. Lo hizo en cantidades que rondaban los 500 euros pero que ascendieron en ocasiones a casi los 800 euros.

Así, año tras año. Siguiendo con el referido ejercicio, un total de 2.900 euros fue empleado a cubrir el gasto personal de un Dalmau que ahora se ha quedado con un 7% de las acciones después de vender un nuevo paquete a Miralles, que atesora ya el 45% de la sociedad que explota la clínica.

A los gastos particulares de Dalmau y Pizà hay que sumar en el fichero de la contabilidad paralela el pago de una serie de nóminas así como de pagas extraordinarias a varios miembros del personal médico.

Henales cifró además en unos 600.000 euros las disposiciones que salían de la caja B y subrayó que este dinero no se declaraba fiscalmente en ningún momento. De esta contabilidad opaca se beneficiaron Dalmau y Pizá, pero también el actual segundo máximo accionista del centro, el doctor Pau Ramis.

No obstante, este neumólogo, propietario del 20% de las participaciones, ya ha realizado una declaración complementaria para abonar los impuestos que había evadido al cobrar en negro. Por el momento las principales medidas judiciales se centran en Dalmau y Pizà.

 
   
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