El órgano regulador internacional
ICANN lo aprobó como dominio válido en
septiembre de 2005 a petición de la
Fundació PuntCAT, integrada por un centenar
de entidades supuestamente para promover la
cultura catalana. Entre ellas el Barça o
TV3. Pero también entidades de corte
independentista. Como Omnium Cultural, que
a través de Internet pide el «boicot
activo» contra todos los productos
españoles etiquetados en castellano. O Racó
Català, autodenominado «Punt d'informació
dels Països Catalans», que promociona una
web sobre Terra Lliure bajo el lema «Per
uns Països Catalans reunificats,
independents i
socialistes».
El portal
Tribuna Mallorca, próximo al PSM y a ERC,
saludó la creación del dominio .cat como
«la manifestación de soberanía más
importante de los últimos años en los
Països Catalans. Sólo la falta de cultura
internáutica (sic) de nuestros vecinos
españoles ha dejado pasar, sin impedirlo,
un hecho como éste».El primer líder del PP
que lo apoyó para su ayuntamiento fue Pere
Rotger, en Inca. Lo hizo la pasada
legislatura. Luego lo adoptó el Parlament
que presidía.
Según una
encuesta de Sigma Dos realizada en
diciembre de 2006, el 55% de los baleares
desecha el .cat en las instituciones
públicas. Tras las elecciones, en las que
el PP ha perdido el control de los
principales organismos públicos, un 33%
pensaba que el apoyo del .cat de algunos
líderes del partido restó votos. El 43%
pensaba que no.