R. D. Y.
Después de los sudores en
los despachos, el Bàsquet Inca comienza la
ronda habitual de presentaciones de los
fichajes. Ayer fueron tres -Jan Orfila,
Carles Bivià y Franco Rocchia- y hoy será
uno solo, el pívot griego Sotirios
Manolopoulos. Mientras tanto, el club
gualdinegro sigue trabajando intensamente
para cerrar lo antes posible la
contratación del pívot universitario
estadounidense que, en principio, cerraría
la plantilla que dirigirá, de nuevo, José
Luis Abós.
Tras la incorporación de
Thomas Terrell, el Bàsquet Inca ha
conformado un proyecto en la misma línea
que en pasadas temporadas, con un jugador
de referencia, varias promesas por explotar
y mucho trabajo de equipo.
«Me han
hablado muy bien de Inca», reconocía ayer
el base Carles Bivià quien, al igual que
sus dos nuevos compañeros, resaltó la
«ilusión» que concentra el proyecto para la
próxima campaña. «Tengo muchas ganas de
empezar este proyecto que me parece
interesante. Mi idea es seguir creciendo.
Creo que hay que ir paso a paso sin sufrir
y luego si podemos entrar en el
playoff pues mejor... y si podemos
ser séptimos mejor que octavos pues
también», explicó el alero italo-argentino
Franco Rocchia.