L. A. T.
PALMA.- Eran cerca de las
21.30 horas llegaba el turno para los
discursos del capitán, técnico y
presidente. Tras los agradecimientos a la
afición por parte de Ballesteros, le llegó
el turno de coger el micro a Gregorio
Manzano. El andaluz dio la sorpresa de la
noche al dirigirse a los aficionados con un
sonoro «Bon vespre a tots» que provocó los
aplausos de la afición. Para continuar con
la sorpresa, el jienense pronunció las
primeras palabras de su discurso en un más
que digno mallorquín.
Ya en
castellano, el entrenador del Real Mallorca
prometió «trabajo y máxima ambición para
alcanzar las metas tan altas que se merece»
el Mallorca. A su espalda, un más que
complacido Vicenç Grande observaba toda la
escena acompañado de la totalidad de la
plantilla rojilla y del cuerpo técnico. El
presidente bermellón fue el último en
dirigirse a los aficionados para mostrar su
deseo de que «se sufra menos que el año
pasado». Grande no perdió la ocasión de
hacerle a su técnico una petición en
público. «Gregorio, te pido que si es
posible lleguemos muy alto a la Copa. No
digo ganarla pero si hacer todo lo que se
pueda». Manzano respondió desde su posición
con un más que claro «lo
haremos».
Antes de los discursos y
bajo la atenta mirada de la alcaldesa de
Palma, Aina Calvo, y el conseller de
Deportes del Govern, Mateu Cañellas, los
acordes del clásico de AC/DC «You shook me
all night long» y del no menos clásico «The
bongo song» del Safri Duo recibieron a los
jugadores del Real Mallorca. El primero en
llevarse el aplauso del público fue Miguel
Ángel Moyà. Tras él, uno a uno fueron
apareciendo los integrantes del plantel
rojillo. Los jugadores que más pudieron
notar el cariño del público en forma de
ovación fueron Jonás Gutiérrez, un
sonriente Juan Arango y Ballesteros. De
todos modos, los que se llevaron los
mayores aplausos fueron Manzano y Dani
Güiza, nuevo ídolo de la grada.
El
club rojillo se había guardado un as en la
manga. La ex participante de Operación
Triunfo Chenoa hizo su aparición sobre el
césped para recibir una réplica del ONO
Estadi y una camiseta, obsequio del club
bermellón. El acto se clausuró con el
lanzamiento de balones a la grada por parte
de la plantilla. En ese momento se
escucharon los primeros pitos de la noche
aunque no iban dirigidos a nadie del
Mallorca. El centro de las iras no era otro
que el guardameta del Bayern, Oliver Kahn,
que no respetó el final de la presentación
rojilla y saltó al campo para iniciar su
calentamiento.