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IMPRESIONES
Un convenio firmado a escondidas con una OCB que es más 'obra' que cultural
Conocedores de la repulsa social que
provocan sus políticas catalanistas como
atestigua el escaso peso electoral que
tienen -en Palma, el Bloc obtuvo el 8,2% de
los votos-, resulta lógico hasta cierto
punto que los nacionalistas prefieran
actuar por la vía de los hechos consumados,
a escondidas y sin hacer públicos los
acuerdos que son de su competencia para
evitar un debate social que en nada les
favorece al poner de manifiesto su odio
patológico hacia la lengua que nos es común
a todos los españoles. De todos modos,
cuando no queda más remedio que abrir el
debate, los nacionalistas no dudan en
zanjarlo por la vía del argumento de
autoridad tratando de incultos e ignorantes
a los discrepantes. Que la OCB reciba a
manos llenas dineros de nuestras nada
neutrales instituciones entra dentro de lo
normal, como también lo es recibirlos, en
su papel de quintacolumnistas, de la
Generalitat de Cataluña.
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