ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- No hay
iniciativa o proyecto de cierta envergadura
cuya promoción no haya adjudicado Munar a
la empresa montada por su ex jefe de
prensa. La actual presidenta del Parlament
y hasta ahora máxima responsable del
Consell de Mallorca también otorgó la
publicidad del Teatro Principal de Palma a
la entidad Cent&Ment, creada hace sólo
4 años por el hombre que ha impuesto como
jefe de IB3, Antoni Martorell.
Los
folletos mediante los que se publicitó la
reinauguración de la instalación tras la
reforma acometida por el Consell de Munar
corrió a cargo de la citada empresa de
comunicación. Pero es que esta misma
entidad también se ha lucrado con el resto
de grandes proyectos impulsados por Unió
Mallorquina (UM) durante la pasada
legislatura: el Plan Territorial de
Mallorca, la política de residuos y la
construcción de carreteras.
Munar
pagó a Cent&Ment por dar a conocer al
público en general la ley de leyes
urbanística que establece quién, dónde,
cuándo y, sobre todo, en qué lugares se
podrá construir en la Isla durante los
próximos años. La líder de UM comenzó a
regar de contratos a esta empresa a
partir de que Martorell la abandonase
formalmente para incorporarse a su
staff como jefe de prensa. Poco le
importó que ésta contase con apenas 3 años
de vida o que hubiera decenas de empresas
con mayor experiencia en el sector en las
Islas.
La 'lluvia' de
contratos
A partir de la
incorporación de Martorell al Consell como
director de Comunicación le comenzaron a
llover contratos de la institución
insular hasta convertirse en su principal
proveedor. Cent&Ment se encargó de dar
a conocer y ensalzar el Plan Territorial
mediante diversas campañas publicitarias e
informativas. Pero es que, además del
documento que rige el urbanismo de
Mallorca, célebre por albergar sonados
pelotazos urbanísticos como el de
Son Massot -liderado por la familia del
editor Pedro Serra en Calvià para construir
520 viviendas en un paraje protegido-,
Munar adjudicó desde el Consell de Mallorca
a Cent&Ment la promoción de su otro
gran proyecto estrella: las autopistas.
Cada acto de inauguración al que
acudía a cortar la cinta era previamente
organizado y divulgado por una sociedad que
a día de hoy tan sólo cuenta con 4 años de
vida. Así, la entidad fundada por el hombre
elegido por Munar para comandar IB3 se
encargó de montar, entre otras, las puestas
de largo de las carreteras de Muro,
Alcúdia, Campos, Artà o Manacor. El
material gráfico relacionado con los actos
que sucedieron a la construcción de todas
estas infraestructuras fue pagado con
dinero público a Cent&Ment.
En
definitiva a esta empresa le fueron
adjudicadas por parte de la también
presidenta de UM todas las campañas
encargadas de ensalzar la labor llevada a
cabo por la Conselleria de Obras Públicas
del Consell de Mallorca.
Martorell
creó Cent&Ment el 2 de septiembre de
2003 después de haber ejercido como
responsable de Comunicación de la
Vicepresidencia del Govern y de la
Conselleria de Economía, Comercio e
Industria durante el primero de los
Pactes de Progrés. A partir de ese
momento la cartera de clientes de la
sociedad ha venido estando ligada a su
fundador. Tanto cuando éste se encontraba
al frente de la misma como cuando
teóricamente la abandonó para incorporarse
como cargo de confianza a la Administración
pública.
La salida
formal
El hasta ahora director de
Comunicación de Munar en el Consell de
Mallorca fue el administrador único de la
citada entidad hasta que fue fichado, en
septiembre de 2004, por la actual
presidenta del Parlament. Martorell dejó su
puesto de administrador único de
Cent&Ment el 14 de octubre de 2004,
coincidiendo con su incorporación a la
institución insular que durante la pasada
legislatura dirigió UM. A preguntas de este
diario precisó que a partir de entonces no
le unía ninguna vinculación con la entidad
Cent&Ment.
«Vendí mi parte 2
días antes de trabajar para el Consell»,
aseguró a EL MUNDO/El Día de Baleares. Sin
embargo, y a pesar de que insiste
públicamente que se desvinculó por completo
de esta empresa, a Cent&Ment le
comenzaron a ser otorgados contratos
procedentes del organismo público en la que
su creador ocupaba un destacado cargo. El
Consell de Mallorca paradójicamente comenzó
a regar con contratos públicos a una
sociedad en la que hasta ese momento
prácticamente no había reparado. Que ni
sabía que existía.
Y lo hizo hasta
conseguir que en tiempo récord pasara de
ser una minúscula empresa reducida casi en
exclusiva a la persona de Martorell a
convertirse en un gigante de la
comunicación en las Islas. Una de las pocas
entidades que acaba el año en el
archipiélago balear con una facturación que
supera el millón de euros.