GABRIELA CORRAZO
INCA.- Una
velocidad de 30 ó 50 kilómetros la hora es
suficiente para que un guardarraíl se
convierta en una afilada cuchilla y rebane
literalmente la pierna de un conductor de
moto. Al impactar contra la estructura
metálica, «se queda la pierna y el cuerpo
sigue». Así de impresionante es la
descripción de lo que le acontece a cientos
de motoristas en las carreteras de la Isla
y, por extensión, en las nacionales.
Para denunciar estas «cuchillas
asesinas», alrededor de 600 moteros se
congregaron ayer en la palmesana Plaza de
España y, bajo el lema «No te
cortes...exige!», recorrieron los algo más
de 30 kilómetros que separan Palma de Inca.
Una marcha reivindicativa que emprendieron
a la velocidad mínima reglamentaria para
captar la atención de las autoridades y el
público en general en defensa de los
derechos de todos los usuarios de la red de
carreteras y autopistas.
Además de
instar a la sustitución o mejora de los
actuales quitamiedos por otros menos
peligrosos para los motoristas, con la
manifestación también se denunciaba la
falta de muros en las medianas. Una
situación que ha provocado recientemente
una serie de trágicos accidentes al
saltarse vehículos pesados la mediana,
recuerda uno de los convocantes, Pep Toni
Puigserver, quien añade que los actuales
incidentes de motos o como los provocados
por saltarse la mediana no son una cuestión
de velocidad sino de seguridad.
Arreglos de
urgencia
Así lo suscribe uno de
los veteranos motoristas quien, tras
bajarse de una super máquina,
asegura que pese a los 200 kilómetros por
hora que marca el reloj como tope no son
para correr. «Esta máquina es para ir
relajado y disfrutar», señala orgulloso
mientras su imagen se refleja en el
impecable acero inoxidable de su BMW, que
luce junto a dos no menos impresionantes
Hondas. Y lo de la comodidad no es para
menos, estos vehículos cuentan con una
sintonía de radio que muchos ya quisieran
para sus coches, además de teléfono
incorporado.
Pero, ¿de qué vale la
comodidad sin seguridad?. Estos usuarios
denuncian que las reparaciones de urgencia
-como la colocación reciente de una mediana
en la autopista Inca-Palma después de un
trágico accidente o «sembrarlo todo con
cuchillas asesinas de motoristas»- no son
la solución. Por ello, reclaman la
implicación del Govern, del Consell y de
los ayuntamientos para que ejecuten medidas
más efectivas. Algunas de sus propuestas
pasan porque se coloque una tercera barra
en los guardarraíles o bien que éstos se
cubran con neumáticos
reciclados.
Un alto en el
camino
La marcha por la autopista
-que se inició a las diez de la mañana
desde Palma y culminó en la plaza del
Bestiar en Inca- fue organizada por
usuarios particulares de las carreteras,
sin espónsor ni club en particular que la
representara. El objetivo era denunciar los
graves accidentes que provocan las barreras
metálicas a lo largo de las carreteras,
instaladas en principio para protección de
todos los conductores, y la falta de muros
en las medianas.
Durante el trayecto
paralizaron por un breve momento el tráfico
rodado, sin causar atascos, con las miras
puestas en llamar la atención de otros
conductores. Siempre escoltados en su
recorrido por la Guardia Civil -que también
se siente identificada con esta
problemática al ser las motos su medio de
transporte-, la comitiva hizo un alto a la
altura de Binissalem para que uno de los
familiares de dos recientes víctimas de un
atropello con camión colocara una ofrenda
floral en el punto del accidente. Aquí
también un camión se saltó la mediana y
provocó la tragedia.