El skimming se ha convertido
en el timo más sofisticado en los cajeros
automáticos. Hasta el punto de que la
víctima no se percata de la estafa hasta
que consulta el saldo de su cuenta
corriente.
Atrás ha quedado el
más vetusto lazo libanés,
consistente en aprisionar la tarjeta en la
ranura.
Este sofisticado
método de estafa permite grabar la banda
magnética del usuario y quedarse con el
código pin, sin que la víctima se percate.
Únicamente tapando los números del teclado
se puede evitar que se grabe el código
pin.
Sin embargo, los
timadores han pensado en esto. Para ello
colocan también un teclado superpuesto al
original.