M. ROURA / E. COLOM
VALLDEMOSSA.-
«Ha muerto un gran artista, uno de los que
supo reflejar mejor el paisaje y las raíces
mallorquinas». Con estas palabras, la Obra
Cultural Balear decía adiós a Josep Coll
Bardolet.
A su gran valor humano, a
sus insondables inquietudes y a su
preocupación por la valldemossidad
mallorquina aludieron ayer numerosas
personalidades de la cultura. Fue sólo
su primer adiós a una figura central de la
época de oro de Valldemossa.
«Es una
pérdida importante, porque ha sido un eje
para la cultura de la isla. Tenía un
carisma especial y ha demostrado amar esta
tierra. Ha sido un gran mallorquín»,
expresaba la crítica de arte Gudy Moragues,
quien destacó la exquisitez de todo lo que
rodeaba al pintor gironí.
El
galerista Gabriel Vanrell tuvo también
palabras muy emotivas. Desde fuera de la
isla, incidió en que el gran valor humano
de Coll Bardolet residía en que supo
ocuparse de más universos que el pictórico.
«Pienso que se aprende más leyendo sobre
pintura que viéndola. Y él era un gran
estudioso de la pintura».
Pero si
algo destaca de su legado pictórico es «la
frescura con la que interpretó nuestra
filosofía» y aquel ligero toque de pincel
con el que conseguía transmitir el
movimiento a los pies de las bailarinas
malloquinas.
El primer encuentro
entre Vanrell y Coll Bardolet se produjo
hace 30 años. El galerista afirma que
siempre lo ha considerado una persona
humilde, a pesar de su grandeza. «Fue muy
fiel a sus principios. No abusó jamás de su
prestigio».
Artista versátil y con
una tremenda capacidad de adaptación (sólo
hace falta recorrer su trayectoria para
comprobarlo), muchos se refirieron ayer a
sus dobles raíces vitales. Nació en
Campdevànol (Girona) y siempre sintió mucho
apego por su tierra. Pero fue en
Valldemossa donde experimentó el primer
momento de clarividencia de su
vida.
«Siempre se preocupó de que la
valldemossinidad mallorquina
ejerciera un dominio propio, pero nunca
dejó de ser campdevanolí», agregó.
A algunos, la noticia del
fallecimiento les cogió desprevenidos. Es
el caso del galerista Pep Piña y del pintor
Luis Maraver. El primero se encontraba en
alta mar, navegando rumbo a Formentera. «Me
ha cogido totalmente de sorpresa. Coll
Bardolet era una gran persona y ha hecho
muchas cosas por Valldemossa».
«Tremenda» vitalidad
Por su parte, Maraver resaltó la
vitalidad «tremenda» del artista, la
claridad de su mente y su gran capacidad de
trabajo. «Ha sabido vivir muy bien su
vida», expresó.
El día de ayer tuvo
mucho de declaraciones institucionales. El
presidente del Govern, Francesc Antich,
junto al resto de miembros del Ejecutivo
autonómico, manifestaron su pésame por la
pérdida del pintor. «Supo plasmar la luz y
la vida de la isla, siendo un insigne
exponente de la cultura y la tradición
pictórica mallorquinas».
También la
presidenta del Consell de Mallorca,
Francina Armengol, lamentó «profundamente»
la muerte de Coll Bardolet, de quien
destacó su vertiente artística y, sobre
todo, su relación «estrechísima» con
Mallorca.
Armengol recordó a
Europa press que el pintor
catalán hacía 67 años que se había
instalado en Valldemossa, al tiempo que
resaltó su «gran capacidad de integración y
su colaboración desinteresada en todo
aquello que era la actividad cívica del
municipio».
Por su parte, el alcalde
de Valldemossa, Jaume Vil·là, tuvo estas
palabras para su especial residente: «ha
sido un promotor y un referente en la
cultura y en la vida del pueblo. Es parte
de la historia de Valldemossa».