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EL MUNDO OPINA
Un brindis al sol
Por ridícula que haya resultado a la
postre la aspiración de Aina Calvo de
ofrecer una imagen de frugalidad del nuevo
equipo de gobierno en Cort al congelar las
nóminas de los ediles en su primera sesión
plenaria ordinaria, hay que reconocer en
esta tentativa de la alcaldesa cuando menos
un atisbo de vergüenza. Consciente de la
patética imagen que suelen dar los
políticos con sus incrementos de sueldo
justo después de elecciones, Calvo empezó
con buen pie, lástima que el reparto del
botín de altos cargos tal como se ha
desarrollado después haya dejado el gesto
iniciático de la alcaldesa como un brindis
al sol. Y es que la vergüenza de la Aina
Calvo de aquellos primeros días de vinos y
rosas se ha tornado cinismo, el de Eberhard
Grosske y el de las estructuras de los
partidos políticos, siempre ávidas de
extender sus redes clientelares a cuenta
del sufrido contribuyente que contempla con
impotencia y resignación los
acontecimientos.
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