INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Medio
centenar de simpatizantes de la plataforma
vecinal Salvem La Real se
manifestaron ayer por las calles de Palma
para exigir al Ejecutivo balear que cumpla
su promesa electoral y paralice las obras
del nuevo hospital de Son Dureta en la
finca de Son Espases.
Era la primera
manifestación de los antihospital
tras las elecciones de mayo y el
consiguiente cambio de gobierno en
Baleares. Durante la pasada
legislatura exigieron, esta vez al PP y con
el apoyo de los partidos que hoy integran
el Govern, el cambio de ubicación del nuevo
recinto sociosanitario. A diferencia de
otras ocasiones no asistieron a la marcha
de ayer, políticos ni representantes de las
formaciones que hoy gobiernan en Baleares,
tal y como era habitual en las
concentraciones de meses anteriores que
estaban patrocinadas por los nacionalistas
de Mallorca (PSM) y, posteriormente, por la
coalición electoral Bloc hoy en el Govern.
Precisamente hoy el president
balear, el socialista Francesc Antich
podría anunciar la paralización de las
obras de construcción del nuevo hospital de
Son Dureta en la finca de Son Espases Vell
de Palma. La decisión estaba tomada en el
día de ayer y, si no hay cambios de última
hora y no surgen imponderables que hagan
necesario retrasar la decisión unos días
más, se podría proceder al anuncio de esta
medida que formaba parte del compromiso
suscrito en el acuerdo de gobierno por el
nuevo Pacte de Progrés.
Con el
informe realizado por los servicios
jurídicos de la comunidad en la mano, y la
firme voluntad de cumplir un compromiso con
su electorado de difícil marcha atrás, la
paralización de los trabajos de
construcción del nuevo hospital de
referencia de Baleares en las proximidades
del Monasterio de La Real durará todo el
verano. Durante aproximadamente dos meses
el Ejecutivo balear sopesará las
posibilidades y opciones que hay para
cambiar el emplazamiento del nuevo centro
sociosanitario que podría pasar por
emprender una reforma del vetusto y
saturado hospital de Son Dureta, a pleno
rendimiento y en una decisión que contaría
con la oposición de los sindicatos
médicos.
La segunda opción sería
elegir un nuevo enclave para su
construcción, algo difícil de justificar.
No será fácil en este caso ya que además el
Govern deberá indemnizar con más de 100
millones de euros a la UTE concesionaria de
las obras adjudicadas por 635 millones a
Dragados - FCC, construcción, Melchor
Mascaró y Llabrés Feliu. Por ello no se
descarta que las obras del nuevo hospital
se retomen en otoño.