RAFAEL GABALDÓN
MANACOR.- Las
denuncias por robo en las obras de
construcción han aumentado un 500% en los
dos últimos años en los municipios del
Llevant de Mallorca. Manacor, Felanitx, Son
Servera, Artà, Capdepera, Vilafranca, Sant
Joan y Sant Llorenç han pasado de acumular
60 denuncias a 300 en los últimos 24 meses.
Según datos aproximados a los que ha
tenido acceso este diario, estas 300
denuncias por hurto de material
constructivo significan pérdidas económicas
por valor de 600.000 euros.
Un
lastre económico in crescendo que ha
provocado que los promotores de los grandes
proyectos urbanísticos y de las promociones
se hayan visto obligados a contratar
vigilancia permanente las 24 horas del día.
Si se pasa la lectura de las
denuncias que se realizan en las diferentes
policías locales, Guardia Civil, empresas
de seguros y corredurías puede comprobarse
que los amigos de lo ajeno se llevan
de las obras todo tipo de
cosas.
Herramientas de montaje,
maquinaria, cableado, madera de encofrados,
vigas, ladrillos, pequeñas hormigoneras,
todo tipo de tecnología, cascos de
protección e incluso sanitarios.
Cuando la obra tiene un volumen
suficiente, los promotores se ven obligados
a poner vigilancia permanente durante las
24 horas del día; pues los ladrones llegan
incluso a operar durante los horarios de
comida cuando la obra se ha quedado vacía.
De esta manera, se aseguran de que nadie se
lleve la maquinaria de gran valor.
Altos costes
Los
promotores han mostrado su indignación a
este diario. Esgrimen que, además de los
altos costes de los salarios de la
plantilla laboral, los impuestos, las tasas
y gravamenes y el alto precio de los
materiales empleados en la obra, ahora
tienen que contratar vigilancia.
Aseguran, además, que se ven
obligados a tratar con colectivos
«imprensentables» que se «ceban» con ellos.
A la mínima que dejan de aceptar sus
presiones, empiezan a desaparecerles
numeroso objetos y material de obra sin más
contemplaciones.
El verano, además,
contribuye a acelerar este proceso de robo;
pues durante los tres meses de máxima
afluencia turística los promotores están
obligados a paralizar las obras por
ordenanzas municipales que vetan esta
actividad, sobretodo, en zonas de paso
turístico. Es entonces cuando se ven
obligados a precintar sus obras, a instalar
grandes vallados y a esconder todo el
material constructivo de cierto valor.
Sobre el terreno, sólo las paredes de
hormigón y las paredes a medio construir
delatan que el lugar esta siendo objeto de
una obra.