ENRIQUE FUERIS
MARRATXÍ.-Escombros
de obra, botellas, televisores, restos de
automóviles, neumáticos, cajas, palés,
ropa, cristales, pintura, ropa, colchones,
sillas, sofás y mobiliario variado. Incluso
tiras enteras de césped artificial.
Cualquier residuo imaginable tiene muchas
opciones de haberse instalado en el
macrovertedero ilegal formado en un
descampado de Es Figueral, en
Marratxí.
A lo largo de unos 200
metros y en un área que cubre más de 3.000
m2, montañas de basura flanquean este
camino sin salida situado a escasos metros
de la rotonda de es Festival Park, en la
vía que va a Santa Maria, la antigua
carretera de Inca. Este parque temático
sobre el qué es qué de la inmundicia
se arrincona detrás del macrocomplejo de
ocio, justo al lado del apeadero
ferroviario inaugurado a principios de
año.
La mayor parte de los residuos
la forman escombros, cascotes y material de
obra, pero la creciente magnitud del
estercolero lo convierten en un basurero
recurrente donde todo tiene cabida. Su
crecimiento promete incluso desbordar las
dimensiones del amplio descampado en el que
se ubica.
De hecho, la extrema
despreocupación a la hora de deshacerse de
los escombros provoca que los trabajadores
de las empresas de construcción
acostumbradas a verter allí el material ni
siquiera se molesten en adentrarse en el
camino del descampado y se limitan a
depositar los residuos justo al lado de la
carretera, casi sin bajar del
camión.
La longevidad del vertedero
es mayor de lo que pudiera parecer. El PSM
local, asegura su número uno, Joan
Francesc Canyelles, ya denunció los hechos
a mediados de la legislatura pasada. En
aquella ocasión, el Ayuntamiento procedió a
multar duramente a una empresa de
construcción pillada in fraganti y a
hacer una retirada de los vertidos.
Los vecinos
Pero hay
hábitos que cuesta desterrar y la basura
tardó poco tiempo en volver a campar a sus
anchas. Las diferentes evoluciones de este
montón de cochambre llevan sobreviviendo
más de un lustro. En un principio nació
como escupidera de constructoras y
desguaces pero una vez abierta la veda el
basurero dejó de ser exclusivo.
El
hecho de que este vertedero se encuentre en
una zona no residencial ayuda a comprender
el silencio vecinal con respecto a este
problema. No obstante, la anterior
presidenta de la asociación de vecinos de
Es Figueral, Isabel García, afirma que el
nauseabundo olor que desprenden algunos
montones ha llegado hasta algunas
viviendas. Su sucesora, Virginia Iniesta,
asegura que se hará un sondeo entre los
vecinos para estudiar a fondo el problema e
interponer una denuncia si
procede.
Algunos vecinos entienden
que la situación es de una solución
compleja. La mayoría coincide en que las
sanciones serían el remedio más eficaz
contra la proliferación de esta práctica
pero consideran que la vigilancia del lugar
es harto complicada. Afirman que la
instalación de videocámaras parece poco
viable, al igual que la designación de
vigilantes pendientes de esta actividad las
24 horas.
Por su parte, la portavoz
de EU/EV, Magdalena Moreno, y el
responsable socialista de cuestiones
medioambientales, Sebastià Alou, afirmaron
que tras visitar el lugar procederían a
denunciar los hechos (además de llevarlo a
la próxima sesión plenaria) apelando a la
obligación legal de todas las empresas de
construcción de seguir un plan de
tratamiento de residuos. El Ayuntamiento no
se ha pronunciado al respecto.