LORENZO MARINA
PALMA.- No se trata
de la célebre marca de calzoncillos, aunque
ha usurpado su nombre. Calvin Klein
se ha popularizado entre los jóvenes
asiduos a las discotecas y a las fiestas
rave. Se trata del cóctel de cocaína
y ketamina cuyos efectos son
devastadores.
Los investigadores del
Equipo de Delincuencia Organizada y
Antigrodas (Edoa) de la Guardia Civil y los
expertos del Grupo de Estupefacientes de la
Unidad de Drogas y Crimen Organizado
(Udyco) del Cuerpo Nacional de Policía ya
han constatado un incremento de la mezcla
de sustancias.
El anagrama de CK ya
era utilizado con frecuencia en las
pastillas de éxtasis, aunque ahora
su componente es distinto. El peligro de la
combinación de drogas es máximo. A la
excitación que genera la cocaína se le unen
los efectos anestésicos y alucinógenos de
la ketamina. Una de las consecuencias más
inmediatas que genera entre los
consumidores es la pérdida total del
control. Arrojarse al vacío por la
barandilla del balcón es una de las
consecuencias.
Las vías de entrada de
la droga en Baleares son diversas. La
ketamina se usa como anestésico veterinario
en la India. Allí está permitida su venta y
se puede adquirir de forma legal.
Sin
embargo, al llegar a Europa se sigue un
procedimiento distinto. La sustancia
líquida se deseca hasta convertirlo en
polvo. A partir de este preciso instante,
es fácil mezclarla con la cocaína y
multiplicar los efectos.
La
proliferación de este peligroso cóctel de
sustancias ya se ha detectado en muchos
puntos de la Isla. En Eivissa, la ketamina
era una sustancia conocida pero que ha ido
cobrando una mayor fuerza en los últimos
años.
Estrategia de
'mercado'
Sin embargo, los
camellos han tenido que ingeniar una
vuelta de tuerca para captar un mayor
número de compradores de la ketamina. Su
venta mezclada con la cocaína ha sido el
mayor reclamo de la temporada.
Por
estas fechas, Baleares se convierte en un
auténtico laboratorio para la
experimentación de las distintas sustancias
estupefacientes. Algunas discotecas de
Eivissa se han convertido en la meca
para probar las novedades del
mercado.
No obstante, también han
aparecido algunas muestras de Calvin
Klein en Mallorca. Preferentemente en
Punta Ballena, en Magaluf, y en Santa
Ponça. Los turistas británicos son los
principales consumidores. También ha
aparecido esta mezcla de drogas en algunas
discotecas del Paseo Marítimo de
Palma.
La forma de llegada de estas
sustancias a las Islas es muy distinta. Los
expertos de la Guardia Civil y el Cuerpo
Nacional de Policía se topan con el afán de
los narcotraficantes ávidos por introducir
estas drogas en el mercado balear. La
posibilidad de darles salida es, en estos
momentos, infinitamente mayor que en otras
épocas del año.
Por un lado, la
cocaína ha retomado las viejas rutas del
hachís. La principal preocupación de los
traficantes es sortear la férrea vigilancia
en el Estrecho. Los aeropuertos también se
encuentran blindados ante el previsible
aluvión de cocaína que se
avecina.
Tierra
adentro
La rutas más asequibles
se efectúan a través del Norte de África.
Los narcotraficante se movilizan tierra
adentro y recorren una buena cantidad de
kilómetros. Luego, después viajar paralelos
a la costa dan el salto a
Baleares.
Además, las rutas
tradicionales de las drogas de síntesis han
sido copadas para traer la ketamina a las
Islas. Así, los camellos traen la droga a
Baleares desde Bélgica y
Holanda.
Durante el resto del año,
Baleares se convierte en un mero punto
intermedio de paso para hacer llegar la
droga a otros puntos de Europa. En cambio,
ahora es un destino preferente.
Uno
de los principales problemas que plantea a
los investigadores detectar la llegada de
drogas a las Islas es la gran cantidad de
gente que movilizan las redes de
traficantes. La droga así es mucho más
difícil detectarla.
Mientras tanto,
la Policía y la Guardia Civil están alerta
ante la proliferación del Calvin Klein en
las Islas. Máxime cuando el riesgo se
multiplica tras consumir esta combinación
explosiva de drogas.