Los Reyes madrugaron en el primer día de
regata y llegaron temprano a Puerto Portals
para desayunar en la terraza del
restaurante Flanigan antes de que Don Juan
Carlos se embarcara en el Bribón.
Una vez que los barcos se hicieron a la
mar, la Reina siguió la regata desde el
yate real Fortuna en compañía de su
hermana Irene. Por su parte, Don Juan
Carlos estrena velero: un nuevo
Bribón, el número XIV, construido en
el astillero valenciano de Alginet y
diseñado por el ingeniero Rolf Vrolijk, un
holandés nacionalizado español a quien
también se debe el Alinghi, ganador
de la Copa América. El nuevo barco del Rey
está valorado en 800.000 euros. Al
contrario de lo que suele ocurrir en estos
casos, el 'nuevo modelo' tiene un precio
más 'modesto' que el Bribón XIII,
construido en Nueva Zelanda por 1,2
millones.
El armador de todos los
Bribones es el empresario catalán
José Cusí, amigo y compañero náutico del
Rey desde los Juegos Olímpicos de Munich de
1972. Su equipo, con Su Majestad al timón,
ha ganado cuatro veces la Copa del Rey, que
empieza en pocos días en la Bahía de Palma
y continúa en muchos otros trofeos del
Mediterráneo.
La nueva edición de la
regata XIII Regata Breitling de Vela, con
la que se da el pistoletazo de salida de la
temporada en la isla, se inauguraba con el
Rey en los pantalanes saludando a la
tripulación del barco.
Este año, la
competición que patrocina la familia Pomar,
unos prestigiosos joyeros mallorquines
amantes del deporte, tiene nuevos
alicientes que la convierten en la Fórmula
1 del mar.
Por primera vez forma
parte del circuito Med Cup, que empezó en
Alicante, continúa estos días en Puerto
Portals y en Palma de Mallorca, sigue en el
Algarve portugués y finaliza en la Costa
Azul francesa.
Uno de los regatistas
mallorquines más fieles, veteranos y
discretos es Harald de Noruega. El monarca
escandinavo ha superado un cáncer que no le
apartó del todo de su gran pasión. En Palma
vive en su barco, el Fram, anclado
en Porto Pi, y apenas hace vida
social.
El Príncipe Felipe llegó
horas después que los Reyes procedente de
Brasil, donde ha estado de visita oficial.
Lo hizo justo a tiempo de embarcarse en el
Aifos, el yate de la Armada donde
suele competir otros años, aunque en
algunas ediciones formaba parte de la
tripulación del CAM. Parece que sus
compañeros del Aifos estaban
dolidos: les había dejado por un barco
privado de patrocinio comercial y ahora ha
vuelto.
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El resto de la
Familia Real irá llegando poco a poco.
Después de la entrega de premios del
próximo domingo, el Príncipe volverá a
Madrid, donde se han quedado la princesa
Letizia y las infantas Leonor y Sofía. Y es
que el heredero de la Corona todavía tiene
asuntos de trabajo pendientes. A finales de
la próxima semana regresará a Palma con su
esposa y las dos niñas para instalarse en
Son Vent, su casa en Mallorca, una antigua
residencia militar acondicionada hace unos
años.
Las infantas Elena y Cristina
también tienen casa propia dentro del
recinto de Marivent, pero aún no hay fechas
de sus llegadas a Palma. Los duques de Lugo
son los últimos en incorporarse al verano
real mallorquín; suelen hacerlo en la
última quincena de agosto. Antes veranean
con unos amigos en Los Hamptons, una zona
costera al norte de Nueva York donde se
sienten muy tranquilos porque nadie les
reconoce cuando se bañan en la playa con
sus hijos.
El Rey tendrá trabajo en
Palma. Además de recibir a Rodríguez
Zapatero en dos ocasiones, debe tomar
contacto con las nuevas autoridades de la
isla. Hay nuevo presidente y alcaldesa, los
socialistas Francesc Antich y Aina Calvo, y
un nuevo rumbo en la política local. Todos
esperan la tradicional foto de familia, a
mediados de agosto.
Desde que cada
uno de los hijos de los Reyes tiene su
propia familia, el Príncipe Felipe y sus
hermanas hacen una vida mucho más
independiente. Sus calendarios veraniegos
ya no giran exclusivamente en torno al
palacio de Marivent.
En su llegada a
Palma el miércoles, el Rey, siempre tan
elegante, vestía de sport. Pantalón
beis y blazer azul marino de Armani.
Doña Sofía, un traje pantalón azul claro.
La Reina ha adoptado últimamente este tipo
de vestir incluso para actos oficiales,
porque el pasado domingo, en el bautizo de
su última nieta, Sofía, lucía otro en
amarillo. En el entorno de la Familia Real
aseguran que, probablemente, la Reina
prefiere por el momento usar pantalones
hasta que esté totalmente restablecida de
la herida que se hizo en una pierna antes
de viajar a China, complicada después con
una molesta infección ya curada. A los
Reyes les acompañaba la princesa Irene,
habitual de los reales veranos
mallorquines, aunque desde que el gobierno
griego autorizó al ex rey Constantino a
volver a su país después de un largo
exilio, la familia de Doña Sofía disfruta
de nuevo de la residencia de verano que
tienen en las costas griegas. Por eso les
vemos menos en Palma, donde hace años
pasaban gran parte del verano.