Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Viernes, 20 de julio de 2007 Actualizado a las 01:11
 

Puerto Portals
Todos a una con el nuevo 'Bribón'

Don Juan Carlos estrenó ayer en la Regata Breitling un velero valorado en 800.000 euros que ha sido construido en Valencia. El Príncipe Felipe regresó al 'Aifos' después de sus triunfos con el 'CAM'. Por María Eugenia Yagüe

  A D E M A S
 Un ligero descanso para el 'aprendiz de Rey'
Volver a cultura >
Imprimir

Los Reyes madrugaron en el primer día de regata y llegaron temprano a Puerto Portals para desayunar en la terraza del restaurante Flanigan antes de que Don Juan Carlos se embarcara en el Bribón. Una vez que los barcos se hicieron a la mar, la Reina siguió la regata desde el yate real Fortuna en compañía de su hermana Irene. Por su parte, Don Juan Carlos estrena velero: un nuevo Bribón, el número XIV, construido en el astillero valenciano de Alginet y diseñado por el ingeniero Rolf Vrolijk, un holandés nacionalizado español a quien también se debe el Alinghi, ganador de la Copa América. El nuevo barco del Rey está valorado en 800.000 euros. Al contrario de lo que suele ocurrir en estos casos, el 'nuevo modelo' tiene un precio más 'modesto' que el Bribón XIII, construido en Nueva Zelanda por 1,2 millones.

El armador de todos los Bribones es el empresario catalán José Cusí, amigo y compañero náutico del Rey desde los Juegos Olímpicos de Munich de 1972. Su equipo, con Su Majestad al timón, ha ganado cuatro veces la Copa del Rey, que empieza en pocos días en la Bahía de Palma y continúa en muchos otros trofeos del Mediterráneo.

La nueva edición de la regata XIII Regata Breitling de Vela, con la que se da el pistoletazo de salida de la temporada en la isla, se inauguraba con el Rey en los pantalanes saludando a la tripulación del barco.

Este año, la competición que patrocina la familia Pomar, unos prestigiosos joyeros mallorquines amantes del deporte, tiene nuevos alicientes que la convierten en la Fórmula 1 del mar.

Por primera vez forma parte del circuito Med Cup, que empezó en Alicante, continúa estos días en Puerto Portals y en Palma de Mallorca, sigue en el Algarve portugués y finaliza en la Costa Azul francesa.

Uno de los regatistas mallorquines más fieles, veteranos y discretos es Harald de Noruega. El monarca escandinavo ha superado un cáncer que no le apartó del todo de su gran pasión. En Palma vive en su barco, el Fram, anclado en Porto Pi, y apenas hace vida social.

El Príncipe Felipe llegó horas después que los Reyes procedente de Brasil, donde ha estado de visita oficial. Lo hizo justo a tiempo de embarcarse en el Aifos, el yate de la Armada donde suele competir otros años, aunque en algunas ediciones formaba parte de la tripulación del CAM. Parece que sus compañeros del Aifos estaban dolidos: les había dejado por un barco privado de patrocinio comercial y ahora ha vuelto.

SIGUE EN Página 78

VIENE DE Página 77

El resto de la Familia Real irá llegando poco a poco. Después de la entrega de premios del próximo domingo, el Príncipe volverá a Madrid, donde se han quedado la princesa Letizia y las infantas Leonor y Sofía. Y es que el heredero de la Corona todavía tiene asuntos de trabajo pendientes. A finales de la próxima semana regresará a Palma con su esposa y las dos niñas para instalarse en Son Vent, su casa en Mallorca, una antigua residencia militar acondicionada hace unos años.

Las infantas Elena y Cristina también tienen casa propia dentro del recinto de Marivent, pero aún no hay fechas de sus llegadas a Palma. Los duques de Lugo son los últimos en incorporarse al verano real mallorquín; suelen hacerlo en la última quincena de agosto. Antes veranean con unos amigos en Los Hamptons, una zona costera al norte de Nueva York donde se sienten muy tranquilos porque nadie les reconoce cuando se bañan en la playa con sus hijos.

El Rey tendrá trabajo en Palma. Además de recibir a Rodríguez Zapatero en dos ocasiones, debe tomar contacto con las nuevas autoridades de la isla. Hay nuevo presidente y alcaldesa, los socialistas Francesc Antich y Aina Calvo, y un nuevo rumbo en la política local. Todos esperan la tradicional foto de familia, a mediados de agosto.

Desde que cada uno de los hijos de los Reyes tiene su propia familia, el Príncipe Felipe y sus hermanas hacen una vida mucho más independiente. Sus calendarios veraniegos ya no giran exclusivamente en torno al palacio de Marivent.

En su llegada a Palma el miércoles, el Rey, siempre tan elegante, vestía de sport. Pantalón beis y blazer azul marino de Armani. Doña Sofía, un traje pantalón azul claro. La Reina ha adoptado últimamente este tipo de vestir incluso para actos oficiales, porque el pasado domingo, en el bautizo de su última nieta, Sofía, lucía otro en amarillo. En el entorno de la Familia Real aseguran que, probablemente, la Reina prefiere por el momento usar pantalones hasta que esté totalmente restablecida de la herida que se hizo en una pierna antes de viajar a China, complicada después con una molesta infección ya curada. A los Reyes les acompañaba la princesa Irene, habitual de los reales veranos mallorquines, aunque desde que el gobierno griego autorizó al ex rey Constantino a volver a su país después de un largo exilio, la familia de Doña Sofía disfruta de nuevo de la residencia de verano que tienen en las costas griegas. Por eso les vemos menos en Palma, donde hace años pasaban gran parte del verano.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad