Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Martes, 10 de julio de 2007 Actualizado a las 01:17
 

EL APUNTE
El liberalismo está vivo

JORGE ARTURO MUÑOZ


A pesar de la estafa intelectual y moral que supone tanto el falso liberalismo de UM como el liberalismo edulcorado de un Jaume Matas que, como apuntaba el martes pasado Joan Font Rosselló, apenas se le puede definir como liberal, siendo más apropiado calificarlo como un socialista que gestiona bien a la luz de la expansión ilimitada que ha experimentado lo público en sus años de gobierno, el verdadero liberalismo sigue ganando terreno en círculos cada vez más amplios de nuestra sociedad.

La semana pasada, del día 2 al 6 de julio, tuvo lugar en la Universidad Rey Juan Carlos (Aranjuez) el segundo curso de verano patrocinado por el Instituto Juan de Mariana, titulado El liberalismo ante los retos del siglo XXI.

Conclusión: a pesar de la ignorancia que subyace a tanto discurso liberal hueco, el liberalismo está vivo. No sólo por el interés que despierta, pues ha sido el curso más solicitado de entre los que se celebrarán a lo largo del mes de julio en dicha universidad, sino por la calidad, el rigor, y el nivel de los conferenciantes, que en todo momento, lograron despertar con sus propuestas la activa implicación de los alumnos.

Gabriel Calzada, doctor en Economía y presidente del Instituto Juan de Mariana, reunió a lo largo de cinco jornadas, a especialistas provenientes de España, Argentina, Perú, Estados Unidos y Suiza, para tratar cuestiones de actualidad, como el cambio climático, el futuro del liberalismo y los fundamentos filosóficos e históricos de la filosofía liberal.

Sin embargo, para quien escribe estas líneas, lo mejor de todo es constatar que la LOGSE ha dañado a muchos, pero no ha podido con todos. Jóvenes de diversas partes de España, entre los 19 y los 28 años, espoleados por las ganas de aprender, estudiantes de derecho, economía, e incluso algún músico, formaban la mayor parte del alumnado. Dotados de un honesto interés por el conocimiento, y haciendo gala de un sentido analítico que sólo tiene quien no ha hecho suyos los dogmas del pensamiento políticamente correcto, esos chicos son la cantera de la que un día surgirán profesionales, especialistas o profesores que no caerán fácilmente en las redes de la propaganda. Pues sabrán, por ejemplo, que existe un debate vivo en las ciencias medioambientales sobre los mitos y realidades del cambio climático (el público en general sólo conoce los primeros), que hay maneras diferentes de enfocar los problemas que la Ley del Suelo sólo agrava, que los enemigos de las libertades individuales acechan bajo los pelajes más insospechados, que la Escuela Austriaca de Economía sigue vigente en sus propuestas básicas y sobre todo, que la economía y la política en nuestro país, necesitan de personas valientes dispuestas a aplicar ideas y principios innovadores que los políticos, erigidos en casta, intentan silenciar, aunque algunos las hagan suyas vagamente de vez en cuando con tal de hacerse con nuestro voto, para no aplicarlas nunca, pues reducirían la mastodóntica maquinaria de un estado torpe e ineficaz, a costa del cual se perpetúan en el poder.

La participación final de especialistas tan reconocidos como Carlos Rodríguez Braun y Jesús Huerta de Soto, complementarios pero opuestos en cierto sentido, fue el punto culminante de las jornadas. El segundo, abanderado del anarcocapitalismo de Murray Rothbard, expuso con la vehemencia de quien cree en lo que dice, las líneas generales de un pensamiento que se construye a partir de las deficiencias que lastran al liberalismo de corte clásico. No es extraño que irradie influencia entre quienes estudian y trabajan con él aunque uno, vea elementos en sus teorías de muy difícil realización en sociedades complejas como las modernas, y por tanto, se identifique más con la postura del primero, pues no mantengo un concepto decimonónico del Estado.

Aun así, no se debe olvidar que prima la coincidencia en reducir el intervencionismo de los organismos públicos para devolver competencias a una sociedad civil que necesita de think tanks independientes como el Instituto Juan de Mariana. Al fin y al cabo, también los liberales necesitan el estímulo de propuestas osadas para emprender cambios progresivamente más incisivos.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad