JUAN RIERA ROCA
PALMA.- La nueva
consellera de Educación, Bàrbara Galmés,
tiene ante sí el reto de transición hacia
un modelo educativo sustancialmente
diferente al que había montado el PP en los
cuatro años de la anterior legislatura. En
ese cambio, indudablemente, será esencial
el regreso a un modelo lingüístico con
mayor preponderancia del catalán.
El
Govern de Jaume Matas basó gran parte de su
esfuerzo docente en propiciar un modelo de
enseñanza que garantizara el dominio real
de una lengua extranjera de impacto,
normalmente el inglés, además de las dos
lenguas oficiales de Baleares, al finalizar
la Educación Secundaria Obligatoria. Este
objetivo propició el trilingüismo.
La
idea era utilizar el idioma extranjero de
elección como lengua vehicular en la
enseñanza no lingüística. Para ello se
aprobó un modelo que repartía en tres
tercios o en un 40-40-20 las horas de
enseñanza entre el catalán, el castellano y
el inglés. Sin embargo, este modelo llevaba
en sí mismo el germen de la
controversia.
Equiparar el uso
vehicular de las tres lenguas supone
reducir el uso del catalán, ya que en
muchos centros, esta lengua se utilizaba
más que el castellano. Los partidarios de
la 'inmersión lingüística' entendieron el
modelo trilingüe como un ataque directo al
uso del catalán en la escuela, en beneficio
del castellano.
Plan de
choque
Por ello, el modelo
lingüístico de enseñanza de la lengua
extranjera que prepara el Pacte parte de un
enfoque diferente: «Mejora de la enseñanza
de los idiomas: inglés para todos pero sin
reducir la presencia del catalán». El
Govern de Antich prepara una derogación del
Decreto de Trilingüismo. Galmés deberá
dirigir esta reforma.
Otro de los
aspectos fundamentales de la nueva política
educativa es un plan de choque con tres
ejes básicos. El primero, la mejora del
mantenimiento de los centros docentes y la
construcción de otros nuevos; el segundo,
el fomento de las nuevas tecnologías; el
tercero, la lucha contra el abandono y el
fracaso escolar.
Lo cierto es que
este plan de choque tiene poco contenido
político en su enunciado. Otra cosa será
cómo se desarrolle. Más política es la
propuesta de poner en marcha un incremento
progresivo del presupuesto educativo con el
objetivo de alcanzar el 6% del PIB de las
Islas Baleares en el menor tiempo
posible.
El anterior Govern fue
víctima de cierto inmovilismo en la escasa
financiación educativa que las arcas del
Estado central vuelca en Baleares (y que el
si el Govern no pusiera fondos propios,
justo bastaría para pagar a los docentes).
Esta insuficiencia data de las
transferencias en 1997 con el PP en Madrid,
pero ZP no lo ha compensado aún.
Otro
de los objetivos del recién estrenado
Govern, ésta sí de elevado contenido
político, es el desarrollo de un plan de
integración del alumnado inmigrante que se
articule en forma de una distribución
equitativa en todos los centros docentes.
Lo que señala directamente a muchos
colegios privados concertados.