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EL MUNDO OPINA
Tomàs debe dimitir hoy mismo
Siempre hemos advertido al PP que, a la
vista de la satanización a la que es
sometido de continuo y a su pusilanimidad a
la hora de defenderse, la elección y el
comportamiento de sus representantes tiene
que ser intachable. Más que en cualquier
otro partido donde, como veíamos ayer,
resultan de lo más naturales las visitas
constantes a los juzgados. Si no rayano en
la grandeza, el PP tiene que ir con mucho
más cuidado a la hora de acostarse con
ciertas compañías que, como Rabasco, Munar
o Hidalgo, le han causado un daño
irreparable ante la opinión pública,
socavando su imagen gravemente. La avaricia
rompe el saco y en este sentido el caso del
PP de Llucmajor es paradigmático. Hace
cuatro años un Lluc Tomàs con mayoría
absoluta integró a un Rabasco por si acaso
algún día necesitaba sus votos
menospreciando el riesgo que corría. Este
día ha llegado, sólo que la mala imagen de
Rabasco ha llegado tan lejos que después
del 27-M Tomàs ni se ha atrevido a pedirle
formar parte de su equipo de gobierno,
consciente de que integrar a Rabasco
hubiera provocado un cisma entre sus
propios compañeros de partido. Ahora, el
fiscal Anticorrupción pide cárcel e
inhabilitación para Tomàs por permitir las
fechorías rabasquianas al ignorar las
advertencias que, desde secretaría, se le
iban haciendo. Tomàs se ha convertido en un
lastre. Por el bien de Llucmajor y del PP,
Tomàs debe dimitir hoy mismo.
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