J. R. R.
PALMA.- El centro de
formación de drogodependencias Ca'n Palerm,
gestionado por el Proyecto Hombre de
Baleares, ha sido acreditado por el Govern
como centro de referencia en esta materia,
es decir, el de mayor nivel de las
Islas.
La Dirección General de
Evaluación y Acreditación de la Conselleria
de Salud del ejecutivo autonómico en
funciones ha otorgado esta acreditación al
centro, que se creó con el objetivo de
ofrecer y desarrollar recursos de
investigación y de formación en el ámbito
de las drogodependencias como apoyo a la
ley autonómica creada en este
sentido.
Según Proyecto Hombre su
experiencia en el tratamiento de las
adicciones a las drogas le llevó a
solicitar al Govern que Ca'n Palerm fuera
considerado centro de referencia en materia
de formación en el tratamiento y prevención
de las drogodependencias, informa
Efe.
La solicitud se realizó al
Centro Coordinador de Drogodependencia y la
Dirección general de Evaluación y
Acreditación llevó a cabo una auditoría
docente del centro para analizarla. Esta
inspección destacó las instalaciones, el
equipamiento y los programa del centro como
adecuados para la formación preventiva y
terapéutica, y constató que no hay en la
actualidad ningún otro de las mismas
características en la Comunidad
balear.
Baleares cuenta el pasado
21de septiembre pasado con el primer centro
monográfico para la investigación y la
docencia sobre drogodependencias: Can
Palerm, instalado en unos locales cedidos
por Cáritas, el Proyecto Hombre que preside
Bartomeu Català culminó entonces 20 años de
terapia y estudio con la puesta en marcha
del Centro Can Palerm.
Juan Manuel
Quetglas, director general del Proyecto,
enumeró en la presentación del centro las
que serán sus cuatro líneas de trabajo: la
salud laboral relacionada con el consumo de
drogas y la prevención, la investigación
científica, la creación del Servicio de
Acompañamiento y Asesoría para Familias
(SAAF) y la cooperación con
Latinoamérica.
Can Palerm desarrolla
además una intensa labor de docencia
dedicada a profesionales sanitarios,
sociales y educativos con interés en
adquirir competencias en materia de
atención de la drogodependencia. Proyecto
espera poder llegar en su primera etapa a
800 profesionales de este ámbito.
Quetglas señaló que los proyectos de
investigación que se desarrollan incluyen
la repetición de un trabajo realizado hace
una década con la UIB en el que se comprobó
los niveles de continuidad fuera del mundo
de las drogas de las personas que habían
sido atendidas y dadas de alta en centros
del Proyecto.
Otro de los trabajos
que se lleva a cabo será comprobar los
costes económicos que supone atender a un
toxicómano y rehabilitarlo para compararlos
con los costes que ocasiona un toxicómano
activo en la calle. También se medirá si es
más caro tener a un toxicómano convicto en
prisión o derivar el cumplimiento de su
condena a un centro del Proyecto.