JOFRE SÁEZ / MARTA
CUNILL
MAÓ/MAHÓN.-Las fiestas de Sant
Joan se despiden hasta el año que viene.
Ayer se acabaron pero el día fue muy largo.
El momento de mayor atracción se vivió en
Es Pla de Sant Joan donde los jinetes
demostraron sus habilidades en los juegos
medievales. El primero de los juegos fue el
de la ensortilla. Y, tras tres
vueltas donde los cavallers
demostrarion un mayor acierto que en la
edición anterior, se pasó el córrer
abraçats y, al final, a romper las
carotes. Por la mañana, el
Caragol de Santa Clara y la Missa
de Caixers.
El día empezó
pronto. El sábado la fiesta para los
caixers y cavallers se acabó
sobre las cinco de la mañana después de la
beguda. Ayer, a las ocho, todos en
pie. El fabioler sustituto, Juan
Luis Gelabert se presentó a la casa del
caixer senyor para pedirle permiso
para iniciar el replec de todos los
que participantes a la qualcada.
Una vez todos reunidos, practicaron
los Jocs des Pla que se darrollaron
por la tarde. Pero realizaron también los
caragols de Ses Voltes y Santa
Clara, cuando los caixers y
cavallers entran dentro de los
garajes de algunos ciutadellencs.
Después llegó el momento más solemne de las
fiestas, la Missa de Caixers, que se
ofició este año en la iglesia de San
Francisco porque la Catedral está en obras.
Después, el caixer capellà, Jaume
Ametller, rector de la parroquia de Sant
Rafel, ofreció la beguda a los
caixers y cavallers en el
Seminario Diocesano.
Ya por la tarde,
el caixer senyor, Luis de Olivar
O'Neill, procedió a realizar sa
convidada, acto en el que el caixer
senyor invita al alcalde, Llorenç
Brondo, a presenciar los Jocs des
Pla. De hecho, es sólo durante los
juegos ecuestres que la corporación
municipal tiene una función de
representación. Durante el resto de las
fiestas el protagonismo es para los
caixers, los cavallers, los
caballos y los ciutadellencs y
visitantes que participan del Sant Joan.
Pero, sin duda, uno de los momentos
de mayor atracción fue durante los Jocs des
Pla que congregaron en la zona a más de
10.000 personas. Los juegos ecuestres
empezaron con s'ensortilla, cuando
el jinete, a galope entre la multitud,
intenta acertar un aro que cuelga de una
maroma en Es Pla. En esta ocasión, los
caixers y cavallers tuvieron
más aciertos que el año pasado. Llegaron a
acertar hasta 12 veces.
Después
llegó el córrer abraçats, que
consiste en que dos jinetes corren
abrazados al galope entre la multitud. Es
justamente debido a la muchedumbre que
abarrota la plaza lo que hace que los Jocs
des Pla sean uno de los momentos más
peligrosos de las fiestas. Antes de que
empiecen se recuerda desde megafonía y en
varios idiomas, que se debe dejar un
pasillo para que los jinetes puedan pasar
con facilidad.
Otro de los juegos
fue el de rompre ses carotes. Dos
jinetes corren por Es Pla. Uno aguanta la
carota y el otro la golpea hasta que
se rompe. Entonces, la carota va a
parar al suelo y visitantes y
ciutadellencs se pelean para
conseguir un trozo de ella. En esta
ocasión, y por primera vez, una de las
carotas era la cara de una mujer.
Las fiestas de Ciutadella terminaron
ayer ya de madrugada. Y es que tras los
juegos ecuestres se realizaron también los
caragols nocturnos por Ses Voltes y
Santa Clara. Después se procedió a la
beguda que ofreció el caixer
senyor a los caixers y
cavallers. Ciutadella dijo adiós a
Sant Joan sobre las seis de la madrugada
con el últim toc de fabiol.