El Instituto de Ciencias del Mar,
dependiente del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, ofrece los
siguientes consejos ante la picadura de una
medusa común: en primer lugar, no frotar la
zona afectada ni con arena ni con la
toalla. No limpiar la zona de la picadura
con agua dulce, usar siempre agua salada.
Aplicar frío sobre la zona afectada durante
15 minutos usando una bolsa de plástico que
contenga hielo. Nunca se debe aplicar hielo
directamente a no ser que sea de agua
marina. Si el dolor persiste conviene
aplicar de nuevo la bolsa de hielo durante
otro cuarto de hora. Extraer cualquier
resto del tentáculo que permanezca adherido
a la piel, usando guantes. Si el estado de
la víctima empeora progresivamente y se
detectan complicaciones respiratorias,
convulsiones o alteraciones cardíacas, ha
de ser llevada inmediatamente al hospital
para que le traten de estas
afecciones.
Las personas que han sido
picadas una vez están más sensibilizadas,
con lo que una segunda picadura puede
producir una reacción más severa. Se
recomienda además identificar a la especie
de medusa que ha ocasionado la picadura y
aplicar el tratamiento médico
correspondiente. El tratamiento es
diferentes para cada tipo medusa. Para una
de las más comunes, la Pelagia
noctiluca, se recomienda aplicar una
solución saturada de magnesio en una
solución de cloruro sódico. Una solución
acuosa concentrada de bicarbonato sódico
para la Chrysaora hysoscella y una
solución saturada de sulfato magnésico en
una solución de cloruro sódico para la
Rhizostoma pulmo y la Cotylorhiza
tuberculata.