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EL MUNDO OPINA
La dignidad del Bloc
Se empiezan a suavizar las relaciones
entre el PSOE y el Bloc y parece que ya no
es tan compleja la reedición de un Pacte
que los socialistas daban por hecho y que
se complicó cuando el Bloc, lejos de
conformarse con algunas migajas para
acallar ciertas voces, empezó a reclamar la
parte alícuota de la tarta que corresponden
a siete diputados en el Parlament y tres en
el Consell. Al parecer el PSOE no había
contado con que el convidado de piedra
exigiera en términos similares a una UM
que, decantada a babor, ha mostrado sus
cartas demasiado pronto. Y es que en esta
vida el oportunismo y el parasitismo de
unos sólo llega hasta donde la indignidad
de los otros permite. Los dirigentes del
Bloc son conscientes de que, pese a
acometer el trabajo sucio de oposición
-manifestaciones, agitación de baja
intensidad...- para sacar al PP del poder,
su belicosa acción política ha redundado,
igual que en 2003, en engordar al PSOE que,
para más INRI, ha crecido a su costa. Y
todo ello, evidentemente, debe
recompensarse de algún modo.
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