El repentino abandono de la vida
política del presidente del PP, Jaume
Matas, principal valedor entre los
populares de tender sólidos puentes
y vías permanentes de diálogo con Unió
Mallorquina (UM) ha abierto una crisis
imprevisible en el seno del PP, que está
obligado a buscar un nuevo líder, pero
también ha tenido consecuencias directas en
la dirección de UM.
Desde el mismo
jueves en que Matas anunció su adiós, el
partido de Maria Antonia Munar perdió no
sólo a su principal valedor en el PP sino
que ese día se bloqueaba cualquier
posibilidad de negociación con el PSIB y
BLOC para obtener un mayor botín en una
nueva reedición del Pacte de Progrés. Matas
ha sido la pieza clave que le ha permitido
a Munar gobernar y mandar a su antojo, y en
solitario por primera vez, durante los
pasados 4 años en el Consell de
Mallorca.
Tras su marcha, a Munar no
le queda ya otra opción que lanzarse en los
brazos de la izquierda desde hace 4 días y
de aceptar lo que le quieran dar. Lo que
Matas le dio en 2003 ya no se lo dará
nadie. La salida del escenario político del
aún presidente en funciones del PP obliga a
UM a apostar únicamente por el encuentro
con futuros socios de gobierno del Pacte lo
que para una parte de la dirección de
los regionalistas es un profundo
error porque hará cada vez más difícil
cualquier acercamiento con los
populares.
Cuando la
posibilidad de un pacto con el PP no estaba
aún descartada el líder de UM en Palma,
Miquel Nadal, intentó en más de una ocasión
que los populares realizaran una
oferta interesante a UM para abrir las
opciones de un acuerdo de gobierno. Pero
todos los intentos fueron en vano ya que
desde el PP ya se le comunicó a Nadal que
el problema era que Munar no quería
negociar nada y que estaba decidida a
pactar con la izquierda.
Las
consecuencias de la ruptura de relaciones
entre PP y la dirección actual de UM que ha
abierto la salida de la vida política de
Jaume Matas pueden tener consecuencias
imprevisibles en el próximo congreso de los
regionalistas del próximo otoño.