INDALECIO RIBELLES
PALMA.- La
decisión de la presidenta de Unió
Mallorquina (UM), Maria Antònia Munar, de
reeditar al precio que sea un nuevo Pacte
de Progrés en Baleares, cerrando las
puertas desde un principio a un pacto con
el PP, está provocando una soterrada
división en el seno de la formación
regionalista. Un enfrentamiento que, hasta
ahora, la dirección política ha podido
mantener de puertas adentro pero que cada
día que pasa se hace más patente en los
gestos y comentarios de destacados
barones del partido.
El
rechazo a todo pacto con el PP no ha
gustado a dirigentes de la talla de
Maximiliano Morales, Miquel Àngel Flaquer,
Miquel Nadal o Miquel Àngel Borràs, que
eran partidarios de abrir vías de diálogo y
negociación con los populares al
mismo nivel que con el PSIB y el Bloc. La
marcha inesperada del presidente del PP,
Jaume Matas, principal benefactor del
entendimiento entre ambas formaciones ha
acentuado el malestar de este sector que
ven como la formación se ha echado en los
brazos de la izquierda nacionalista, en una
operación de consecuencias imprevisibles
por la escasa solvencia política de parte
de los socios de gobierno.
El caso
hasta ahora más notorio de este malestar
existente por pactar a toda costa con la
izquierda lo hacía público el concejal del
Ayuntamiento de Palma, Miquel Nadal Buades,
el gran triunfador de los regionalistas
las pasadas elecciones al obtener 2
ediles en una administración donde UM no
tenía representación hasta la fecha. UM
ganó más de 4.000 votos en Palma respecto
las municipales de 2003.
El
excelente resultado obtenido por Nadal ha
sido en realidad castigado por la dirección
de un partido donde ha cogido el timón de
mando en las negociaciones postelectorales,
Bartomeu Vicens, que ha sido junto a
Lliteras, Cañellas y Munar los encargados
de virar el barco nacionalista hacia la
izquierda.
Con ello Nadal veía como
se tenía que tragar su promesa realizada la
misma noche electoral cuando tras perder el
PP la mayoría absoluta en Cort por ese
segundo edil que UM ganó, afirmaba que «o
gobierna Cirer en minoría o yo seré
alcalde».
La decisión de Munar de
darle la Alcaldía de Palma al PSOE, con los
votos de los dos ediles de UM, ha abierto
un serio distanciamiento con la dirección
del partido en Palma.
Además del
distanciamiento personal entre Miquel Nadal
y Maria Antònia Munar, el futuro portavoz
de UM en Cort ha rechazado entrar en el
equipo de gobierno de la alcaldesa
socialista y no se sabe qué actitud
adoptará en la legislatura que está a punto
de arrancar cuando el BLOC le reclame apoyo
a sus propuestas.
Pero el enfado de
Nadal con Munar es compartido por otros
barones de la formación como Flaquer
y Morales que, además, ya han comenzado a
criticar la pésima negociación realizada
por Vicens al entregar desde el primer día
la presidencia de las principales
administraciones de Baleares al PSOE.
Su razonamiento es lógico y no sólo
por la proximidad de las Generales que
obligaba a la prudencia. Si el Pacte sale
bien los beneficiados serán los socialistas
pero si sale mal el varapalo será para los
que han forzado su reedición: UM.