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  Jueves, 21 de junio de 2007 Actualizado a las 01:56
 

LA PIÑATA / La investigación judicial
La Fiscalía quiere que se archive «La Piñata» de Munar y Carrau se rebela

El fiscal Anticorrupción no acata la orden: «Para eso ponéis a otro en mi lugar»

  A D E M A S
 La otra idea: desinflar el caso
 EL MUNDO OPINA No ve, no oye, no habla
 Carrau ha 'cazado' a consellers de vacaciones con dinero público
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ESTEBAN URREIZTIETA

PALMA.- La Fiscalía quiere solicitar el archivo del proceso judicial que investiga la popularmente conocida como Piñata de Munar y estudia desde hace semanas la fórmula para hacerlo. Como primera medida el Ministerio Público en Baleares ya ha hecho llegar -al parecer por orden de la Fiscalía General del Estado y siempre de forma verbal- su intención al fiscal adscrito a la causa que más preocupa a la que será la socia de gobierno del PSOE en Baleares durante los próximos 4 años.

Lejos de acatar la indicación trasladada por uno de sus superiores, la respuesta de Juan Carrau no ha podido ser más contundente. Según han confirmado a EL MUNDO/El Día de Baleares fuentes del Ministerio Público, el valenciano se despachó en tono displicente con la frase que sigue: «Para archivar esto», dijo en referencia al procedimiento que se sigue en el Juzgado de Instrucción número uno de Palma, «ponéis a otro fiscal en mi lugar». Asimismo Carrau exigió a su interlocutor que cualquier directriz referente a este asunto le sea cursada de ahora en adelante «por escrito». El delegado de Anticorrupción en las Islas lleva más de un año investigando una a una las subvenciones otorgadas por el Consell de Mallorca a pseudoasociaciones dirigidas por altos cargos de Unió Mallorquina (UM) y afines al partido que preside Maria Antònia Munar.

Carrau ha compaginado durante el último año la investigación de la Operación Voramar contra la corrupción urbanística en Andratx; la más reciente Operación Relámpago contra el blanqueo de capitales; y la de La Piñata.

Y es que a este último proceso le ha venido dedicando al menos tanta atención como a los dos primeros a pesar de no haber ido acompañado de ninguna espectacular operación policial. Las pesquisas de Carrau y del juez Juan Manuel Sobrino se han venido extendiendo en jornadas de trabajo de más de 14 horas diarias y han deparado innumerables irregularidades.

Entre sus hallazgos se encuentran desde viajes de placer de consellers de la institución insular pagados con dinero público a gastos particulares camuflados con identidades de difuntos. Todo ello pasando por un sinfín de subvenciones públicas que se otorgaban antes de que se crearan las entidades receptoras.

Los grandes hallazgos

Munar ha urdido durante los últimos años desde la presidencia del Consell de Mallorca una compleja trama con el objeto de conceder las subvenciones públicas a quien ella ha querido; en el momento que ha estimado oportuno; y por la cuantía que ella misma ha acordado. Eliminando al mismo tiempo de golpe la preceptiva libre concurrencia de otras asociaciones; poniendo los fondos públicos siempre en las manos de las mismas entidades; y evitando también dar publicidad a cada una de las adjudicaciones. Las referidas son tan sólo algunas de las principales conclusiones a las que han llegado Sobrino y Carrau.

Los receptores

Cabe recordar que algunos de los ilustres receptores son el asesor aúlico de la presidenta, Josep Lliteres; el líder de UM en Calvià, Isidre Cañellas, y su esposa; el director insular de Cultura del Consell, Guillem Ginard; o el alcalde del municipio mallorquín de Banyalbufar, Mateu Ferrá.

El proceso judicial que ha deparado todas estas revelaciones comenzó su andadura hace más de un año. Concretamente tras la interposición, durante el mes de marzo de 2006, de una denuncia por parte de un grupo de ciudadanos liderados por el abogado Ángel Olmos. El juez admitió a trámite la denuncia advirtiendo inicialmente que los hechos denunciados podrían ser constitutivos de un delito de «prevaricación». Pocos días después de la admisión, falleció Olmos y desde entonces han sido Sobrino y Carrau quienes han llevado en solitario la investigación sin que ningún particular haya mantenido la acusación. En el auto en el que acordaba el juez Sobrino el levantamiento del secreto del sumario añadía indicios de otro delito más: el de malversación de caudales públicos.

 
   
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