ANTONIO LUCAS
Enviado
especial
BASILEA (SUIZA).- Nada
de lo que sucede en el mundo del arte es
ajeno a Basilea (www.artbasel.com).
La Feria más poderosa del panorama,
república de coleccionistas de alto
standing y otros protagonistas del
bestiario del dinero, ha demostrado en esta
38º edición su poderío.
En la
Messeplatz, donde se levanta hasta el
próximo domingo el fuerte apache de esta
aventura apabullante, quedan recogidos 130
años del mejor arte internacional. Las
propuestas son innumerables; los precios,
no aptos para economías con goteras. Dos
plantas dividen los tiempos en los
que la feria reparte su mercancía. Abre
camino la vanguardia histórica, con Picasso
de faro una vez más. De hecho, la
todopoderosa galería Helly Nahmad, de
Londres, le dedica todo su espacio. Pierde
fuste, sin embargo, Warhol, a pesar de los
cantos de sirena de las subastas
neoyorquinas.
Basilea es luminosa por
sí misma. Este año, además, suma a su
artillería dos circunstancias: el relevo en
la sala de máquinas, con la salida del
hasta ahora director, Samuel Keller, y la
coincidencia del gran tour del arte,
algo que sólo sucede cada 10 años: Bienal
de Venecia, Documenta de Kassel y el
Proyecto Escultura de Münster. ArtBasel se
convierte en bisagra de esta trashumancia
de lujo y en el único lugar de la
ruta donde el mercado puede
saciarse.
La próxima edición será
dirigida por un equipo tricéfalo integrado
por Marc Spiegler, Anette Schonholzer y Cay
Sophie Rabinowitz. Ellos tienen el reto de
que la feria siga su ritmo creciente. En
esta edición son más de 2.000 artistas
repartidos en casi 300 galerías.