El cambio climático es un fenómeno
terrícola, así, pues, poco podrá hacer
Europa, y mucho menos las Baleares, si
China, India y los EEUU siguen contaminando
la atmósfera con CO2 en
cantidades astronómicas. Luego, si no se
obtiene el acuerdo de las citadas naciones,
la lucha contra el cambio climático es
puramente testimonial, esto es, de orden
moral, nada que ver con el clima. Pero
vamos a suponer que conseguimos la
implicación de los países referidos; ¿qué
medidas deberíamos tomar para hacer
descender el inexorable aumento de
temperatura global?... 1) Renunciar a los
automóviles movidos por combustibles
fósiles. 2) Instalar centrales nucleares
mientras investigamos a marchas forzadas
cómo aprovechar óptimamente la energía del
sol. 3) Renunciar a las desaladoras, que
matan las algas de las aéreas donde
desemboca la salmuera, lo que supone
descenso de vida y aumento de la emisión
del CO2. 4) Obligar a todas las
construcciones, viejas y nuevas, a recoger
el agua de lluvia e instalar placas solares
para, al menos y de momento, calentar el
agua corriente. 5) Renunciar al gas
natural, que contiene metano; gas de efecto
invernadero 20 veces superior al
CO2. 6) Limitar el número de
hijos por pareja, tal como se hace en la
República Popular China, toda vez que es
imposible seguir usando energía y
substituyendo bosques por cultivos para
alimentar a una población en crecimiento
imparable; es decir, ser conscientes de la
limitación de los recursos frente a la
ilimitación de la población y su fortísimo
instinto de vivir lo mejor posible.
Corolario: el desarrollo sostenible
no es más que un fraude para limpiar la
conciencia del que juega a ser verde.