LORENZO MARINA
PALMA.- La mujer
argumentó que le dolía el vientre. Tras
sumergirse en agua caliente y oprimirse
fuertemente, llamó al médico. El
facultativo la sacó de dudas: estaba
embarazada y la conminó a que no se
presionara el vientre. Pero la mujer
británica expulsó el cuerpo inerte de un
feto de dos kilos de peso. Los agentes de
la Guardia Civil la detuvieron por un
presunto delito de homicidio
imprudente.
Al parecer, los hechos
ocurrieron sobre las 23.00 horas del pasado
sábado en el hotel Playamar del Port de
Pollença, situado en la carretera de
Formentor. Tras sentir las primeras
molestias, Vanessa Heywood, de 41 años,
llenó la bañera de agua caliente y se
sumergió en ella.
Sin embargo, los
dolores no remitieron. La mujer en ningún
momento dijo que ella estaba embarazada. En
ese momento, se encontraba con su pareja
Jonathan C., de 36 años, y su madre Shirley
Isobel H., de 73 años.
Tras avisar a
un médico, se personó en la habitación del
establecimiento hotelero del Port de
Pollença. El facultativo conminó a la mujer
a que saliera del agua y a no se apretara
el vientre. El diagnóstico era
meridianamente claro: estaba embarazada de
unos siete meses.
En cambio, la madre
desoyó por completo las recomendaciones del
médico. De repente, expulsó el bebé inerte
de unos dos kilos de
peso.
Posteriormente, la mujer acudió
al Hospital de Alcúdia. Allí fue atendida
de las lesiones que presentaba. El informe
de los médicos fue demoledor.
Los
médicos de la Unidad Materno-Infantil del
Hospital de Alcúdia examinaron el cuerpo
del pequeño. No presentaba señales de un
aborto espontáneo. Todo lo contrario. El
pequeño no había fallecido por causas
naturales. De inmediato, los facultativos
comunicaron los hechos a la Guardia
Civil.
Las confusas explicaciones a
los médicos tanto de la madre como de la
abuela y la pareja no convencieron en
absoluto a los facultativos del centro
sanitario. Los especialistas ya apreciaron
en el cadáver del bebé señales de que la
muerte no había sido natural.
A
continuación, los agentes de la Policía
Judicial de la Guardia Civil se hicieron
cargo de la investigación de los hechos.
Con el informe médico en su poder, los
agentes del Instituto Armado detuvieron
tanto a la pareja como a la madre de
Vanessa.
Traslado
Finalm
ente, los investigadores de la Guardia
Civil dejaron los dejó en libertad con
cargos, a excepción de la madre del feto.
Ésta fue detenida acusada de un presunto
delito de homicidio imprudente, al acabar
con la vida del bebé.
Sobre las 17.00
horas, Vanessa Heywood fue conducida ayer
por los agentes de la Guardia Civil a los
Juzgados de Inca para que respondiera ante
el juez de dicho delito.
Tras prestar
declaración, la madre del bebé quedó en
libertad con cargos. Además, el juzgado
ordenó que se enviaran las muestras del
feto al Instituto de Toxicología de
Barcelona. El objetivo era determinar si la
muerte del feto sobrevino de forma
espontánea o fue provocada.
Vanessa
Heywood alegó en todo momento que no sabía
que estaba embarazada y que, de repente,
rompió aguas en el establecimiento hotelero
del Port de Pollença.