LORENZO MARINA
PALMA.- Las falsas
llamadas de emergencia al 112 le han salido
muy caras a su autor. Por primera vez, la
Dirección General de Emergencias del Govern
ha sancionado a un hombre con una cuantiosa
multa: 6.001 euros.
La sanción a este
individuo fue publicada en el Boletín
Oficial de Baleares (BOIB). El autor de las
llamadas, J.G.R., movilizó una gran
cantidad de efectivos. El autor de las
llamadas pretendía despistar a todos estos
efectivos mientras tenía lugar una
pelea.
Sin embargo, el origen de la
llamada fue localizada. También se averiguó
y se certificó que en todo momento se había
tratado de una falsa alarma. Acto seguido,
la Dirección General de Emergencias le
aplicó las sanciones que contempla para
estos casos la Ley General de
Emergencias.
Al autor de las llamadas
falsas se le aplicó lo estipulado por la
Ley de Gestión de Emergencias aprobada el
30 de marzo. En concreto, se considera que
vulneró el artículo 48.1 apartado k de
dicha Ley que califica esta actitud de
infracción de carácter grave por «hacer
llamadas al teléfono de emergencias y
urgencias comunicando avisos
falsos».
Infracción
grave
Respecto a estos casos, el
artículo 50 de la Ley de Gestión de
Emergencias prevé que el autor de dichas
llamadas falsas al 112 sea fancionado con
una cantidad comprendida entre 6.001 y
150.000 euros. En este caso particular, se
le aplicó la multa mínima contemplada para
este tipo de infracción.
La sanción
al infractor por realizar las llamadas
falsas fue publicada ayer mismo en el
Boletín Oficial de Baleares (BOIB). El
espíritu de la ley se basa en concienciar a
la ciudadanía de los perjuicios que
ocasiona a todo el colectivo efectuar este
tipo de llamadas maliciosas.
En este
caso, el móvil para hacer las llamadas era
mucho más perverso que una simple
gamberrada. En realidad, se trataba de
despistar a los servicios de emergencias
para que no acudieran ni actuaran en una
pelea.
El autor confió en que podía
estar a sus anchas sin que ningún efectivo
policial actuara en ese preciso instante.
La artimaña, a la postre, le ha salido muy
cara.
De hecho, la nueva Ley 3/2006
de Gestión de Emergencias de Baleares
surgió, entre otras muchas cosas, para
tratar de prevenir este tipo de actitudes.
Hasta la aprobación de dicha ley, las
llamadas a los distintos servicios de
emergencias quedaban impunes por
completo.
A partir de la aprobación
de dicha Ley, este tipo de comportamientos
han quedado recogidos en la nueva normativa
autonómica. Hasta el momento, desde su
publicación, ya se ha notificado una
sanción a su autor.