JUAN RIERA ROCA
PALMA.-Temiendo
que este verano sea el más caluroso de la
historia, la Conselleria de Salud y Consumo
ha puesto en marcha el programa denominado
Verano en Salud, que tiene por
objeto reducir los efectos nocivos del
calor sobre la salud de las personas,
controlando las consecuencias de eventuales
olas de calor, más frecuentes en los
últimos años.
Este programa incluye
entre sus estrategias un sistema de
información coordinado por el Centro
Nacional de Epidemiología. Sus objetivos
son, predecir el riesgo de una ola de
calor, entendida como un recalentamiento
del aire, con temperaturas anormalmente
elevadas o con invasión de aire muy
caliente.
El segundo de sus objetivos
es facilitar una aproximación al impacto
real sobre la salud de una oleada de calor
una vez que ésta se ha producido. Este
sistema que ahora se activa consiste en la
monitorización de una serie de indicadores
que señalan el riesgo de que se puedan
producir problemas de salud.
El
primero es el de las temperaturas. Para
ello se establecen los índices diarios que
definen la ola de calor a partir del número
de días que se prevé que se superarán
simultáneamente las temperaturas umbrales
máxima y mínima, de acuerdo a las
previsiones a cinco días de perspectiva de
predicción.
Días de
alarma
Si ningún día supera las
temperaturas umbral se considera ausencia
de riesgo, si el número de días en que se
supera es de 1 o 2 días, se considera que
el riesgo es bajo, si el número de días en
que se superan las temperaturas es de 3 o 4
se considera riesgo medio, y si es de cinco
días se considera que el riesgo es
alto.
A partir de los índices diarios
de ola de calor se establecen niveles de
alerta en función de aspectos que se
controlan, como la mortalidad hospitalaria
y la demanda asistencial, para lo que se
estudia la evolución diaria de las
urgencias y de las defunciones
hospitalarias y las urgencias atendidas por
el 061. Obviamente se contabilizan los
casos con diagnóstico de golpe de calor: El
golpe de calor no es una enfermedad de
declaración obligatoria. Sin embargo, la
red sanitaria debe notificar los ingresos
con diagnóstico de golpe de calor al
Servicio de Epidemiología mediante un
protocolo de notificación
específico.
Este protocolo incluye la
definición de caso y las variables a
recoger. En el supuesto de detectarse un
caso que cumpla la definición, el protocolo
rellenado será enviado al Servicio de
Epidemiología. El golpe de calor se produce
cuando el cuerpo no puede regular la
temperatura corporal a consecuencia del
calor.
El golpe de
calor
Clínicamente, se
caracteriza por la presencia de piel roja,
caliente y seca, pulsos rápidos y fuertes,
dolor de cabeza, mareo, náuseas, confusión
y pérdida de conocimiento. Como
complicaciones pueden aparecer:
rabdomiliasis, insuficiencia renal aguda,
insuficiencia hepática, alteraciones
cerebelosas, etcétera.
Es un cuadro
clínico grave con una letalidad elevada. A
menudo se precede del denominado
agotamiento por calor, caracterizado por
sudoración copiosa, palidez, rampas,
cansancio, debilidad, mareo, dolor de
cabeza, náuseas y desmayo, según explican
los especialistas refiriendo los datos que
señala el protocolo.
No todas las
personas tienen el mismo riesgo de sufrir
un golpe de calor. Los grupos de más riesgo
son las personas de edad adelantada, los
lactantes y menores de 4 años, las que
sufren enfermedades crónicas
cardiovasculares, respiratorias y mentales,
las personas que toman determinados
fármacos.
Es el caso de las medicinas
neurolépticas, los antidepresivos
tricíclicos, anticolinérgicos, diuréticos,
tranquilizantes, antiparkinsonianos,
antihistamínicos, antiespasmódicos) o
drogas; las que tienen dependencia del
alcohol; las que tienen hipertiroidismo y
las que tienen antecedentes de golpe de
calor.