Pedro Vidal compagina su actividad como
hotelero con la defensa activa de los
intereses comerciales de Bartolomé Cursach.
El último encargo del discotequero al
hombre con quien comparte entre otras
empresas una de handling aéreo, ha
pasado por denunciar a cientos de hoteles,
restaurantes y terrazas con música al aire
libre.
Este hotelero ha empleado un
informe elaborado por una agencia de
detectives mallorquina sobre estos
establecimientos como elemento de presión
para que las autoridades, y concretamente
Cort, no actuase contra la
discoabadía de su íntimo Cursach. Ha
utilizado como argumento que hay otros
empresarios que, como Cursach, también
vulneran la ley. Y que, por lo tanto, el
discotequero a pesar de que el Tribunal
Superior de Superior le ha prohibido la
música al aire libre, la puede seguir
poniendo mientras haya otros que hagan lo
mismo. Algo así como que no pagaría una
multa de tráfico mientras haya conductores
que también se salten las normas. Al no ser
de su agrado la tramitación de sus
denuncias por el Consistorio palmesano,
Vidal optó por ir más lejos que nunca.
Asesorado por el letrado Fernando Mateas
denunció ante la Fiscalía Anticorrupción al
gerente de Urbanismo de Cort y al técnico
que inspecciona la discoabadía
acusándoles de prevaricación. Su estrategia
de presión ha surtido efecto. El Govern, en
lugar de resistirse al chantaje, ha cedido.
Ha cambiado la normativa para beneficiar al
discotequero en plena campaña electoral. A
cambio, Vidal dice que, si puede, retirará
las denuncias.