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  Viernes, 15 de junio de 2007 Actualizado a las 02:04
 

TRIBUNALES / La quiebra de I.R. Hoteles
Los administradores judiciales certifican que el socio de Cursach falseó las cuentas de sus hoteles

Acusan a Vidal de ocultar que los hoteles La Cala, Santa Ana y Playa Cala Mayor llevaban años en 'quiebra técnica'

  A D E M A S
 Vidal ha montado el chantaje a Cort para conseguir el 'decreto Cursach'
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ESTEBAN URREIZTIETA

PALMA.- Los administradores concursales de la quiebra de la cadena I.R. Hoteles sostienen que el empresario Pedro Vidal ha venido falseando la contabilidad de los establecimientos que ha explotado desde 1991 en Cala Mayor. El informe presentado ante el Juzgado de lo Mercantil número uno de Palma acusa al también socio del empresario de ocio Bartolomé Cursach de haber ocultado la realidad contable de los hoteles Santa Ana, La Cala, y Playa Cala Mayor.

Unos establecimientos que se encontraban, de acuerdo con los parámetros legales, en causa de disolución desde hacía varios años. Y es que es así como se denomina técnicamente la situación en la que «las pérdidas dejan reducido el patrimonio a una cantidad inferior a la mitad del capital social».

Según el dictamen de Nuria Tablate, Esteban Siquier y Juan Sitjar, la quiebra en la que Vidal ha dejado un agujero de 5 millones de euros así como una interminable lista de proveedores ha venido precedida de unas cuentas anuales que «ni han insinuado» la crisis financiera que atravesaban los tres hoteles. «Ni durante los tres últimos ejercicios ni anteriormente la administración de la sociedad ha insinuado en la memoria el estado de insolvencia», apuntan los mismos administradores concursales.

Pero tampoco «la situación de disolución de acuerdo con la Ley de Sociedades Anónimas». Y mucho menos, subrayan, Vidal «ha convocado una Junta General de Accionistas para resolver dicha situación».

«Ningún tipo de control»

Esta estrategia encaminada a obviar la realidad financiera escondía «una contabilidad que no se ha estado llevando al día... ni con la debida diligencia requerida». Y en medio de esta dejadez, «los saldos tanto deudores como acreedores por cierres anuales no se encuentran conciliados con las operaciones reales» y «no ha existido ningún tipo de control interno que garantice un mínimo de fiabilidad requerido en la llevanza de la contabilidad». Asimismo añaden que «las obras de acondicionamiento de los hoteles para su explotación no se han financiado con fondos -ni propios ni ajenos-... sino con fondos procedentes del activo circulante, estrangulando la operatividad de las entidades».

Y apostillan que «se ha procedido a cobrar fondos por anticipado de las agencias... con el fin de suplir la falta de financiación, circulante y liquidez, aplicándoseles a las tarifas un fuerte descuento debido al cobro por anticipado, lo cual ha estrangulado aún más la situación». Las descritas en el informe de los administradores son algunas de las causas que han llevado a Vidal a hundir el Hotel Playa Cala Mayor -4 estrellas-; el Hotel La Cala -3 estrellas-; y el Hotel Santa Ana -3 estrellas-, todos ellos situados en primera línea. Vidal ha compartido con su hermano Guillermo la explotación de los establecimientos a través de las sociedades Beach Hotels; Gesbal; y Annapurna. El mismo empresario que ha quebrado estos hoteles y ha venido falseando su contabilidad se presenta ante las Administraciones públicas e incluso ante la Fiscalía Anticorrupción como paradigma de la legalidad y azote de los establecimientos ilegales y de las fiestas clandestinas. Después de décadas acudiendo a los ayuntamientos y a los tribunales como denunciante en calidad de presidente de la Asociación de Salas de Fiestas de Baleares ahora le ha tocado hacerlo como denunciado.

Y es que un buen número de los acreedores de sus hoteles, tal y como han confirmado a EL MUNDO/El Día de Baleares fuentes judiciales, ya le han llevado ante la Justicia reclamándole las cantidades que adeuda. De manera paralela el Juzgado de lo Mercantil número uno de Palma está investigando la triple quiebra. Vidal ha dejado a la primera de las empresas que componen su compañía con unas deudas de 2,7 millones de euros; las de la segunda ascienden a 195.000 euros; y las de la tercera a 1,7 millones de euros.

 
   
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