I. RIBELLES
Aunque no es una mujer
de misa diaria como Catalina Cirer, ha
demostrado que tiene toda la fe del mundo,
en el más acá, en el más allá y, sobre
todo, en sus posibilidades.
Mañana
esta palmesana nacida hace 38 años (Palma,
1969) besará el santo en el Salón de Plenos
de Cort y tomará la vara de mando que la
alcaldesa en funciones, Catalina Cirer, le
cederá y que Munar (UM) ha tenido bajo
llave desde las elecciones del 27 de mayo.
Con ella aterrizan ahora los socialistas en
Cort, después de 16 años viviendo toda
clase de calamidades en la oposición, con
candidatos de toda ralea que han tenido el
partido en la semiclandestinidad y con
apenas un millar de afiliados que ahora
brotarán como setas.
Y lo hacen de
la mano de esta doctora en Ciencias de la
Educación que ayer se garantizaba la
Alcaldía tras conseguir el PSOE la primera
edición del Pacte de Progrés en Palma con
el apoyo asegurado de los 2 ediles del BLOC
y la bendición del par de UM.
Una
candidata con buena pinta para todo el
mundo, en lo que dice y como lo dice, que
hasta gente del PP decía el martes que era
lo mejor que le podía pasar a Palma (el
edil Rodrigo de Santos) y que si cumple lo
que promete llega a Cort para aplicar algo
que Palma desconoce: un programa de
izquierda.
Ahora, pisando moqueta
desde el domingo le esperan días de
euforia, de vino y rosas, de risas y
halagos hasta el empacho. Pero que no se
engañe.
Esta joven no lo tendrá
fácil: gobernará con brazo y medio atado a
la espalda, por su imperiosa necesidad de
pactar para gobernar con una pinza afilada
que le exigirá, desde el primer día,
vitaminarse y mineralizarse.
Un
cóctel explosivo con dos ediles de la
derecha inmobiliaria de UM, con
ganas de hacerse notar con un discurso
antiinmigración similar al Grupo
Independiente Liberal (GIL), con propuestas
para barrer las calles de prostitutas y
drogadictos, y la izquierda nacionalista
que preconiza, por ejemplo, la
despenalización de la okupación. Con estos
compañeros de viajes, al capitán del barco
le puede pasar de todo. A falta de
experiencia (1 año de diputada en Baleares
y 2 de subdirectora de Cooperación en el
Ministerio de Asuntos Exteriores) deberá
sacar a relucir toda la plata que tenga:
seducción, trabajo a destajo y mucha,
mucha, mano firme.