M. A. RUIZ
PALMA.- El president en
funciones Jaume Matas ha perdido el primer
asalto en la negociación con Unió
Mallorquina, en lo que puede ser el primer
paso para que el PP pierda todas las
instituciones clave de
Baleares.
Jaume Matas y Maria Antònia
Munar comieron juntos ayer, en una reunión
que se prolongó durante casi cuatro horas,
para negociar un posible pacto de
gobernabilidad entre el PP y el PSOE en el
Ejecutivo autonómico, el Consell de
Mallorca y el Ayuntamiento de
Palma.
Pero tan sólo media hora
después de que concluyera el encuentro,
Unió Mallorquina anunciaba oficialmente la
decisión de apoyar, mañana sábado, la
investidura de la socialista Aina Calvo
como alcaldesa de Palma.
De este
modo, y salvo sorpresas de última hora,
Calvo pasará a presidir el Ayuntamiento
gracias al apoyo de los 11 concejales del
PSOE, los dos del Bloc y los dos de Unió
Mallorquina. Este acuerdo pone fin así a
cuatro legislaturas durante las cuales los
alcaldes populares Joan Fageda,
primero, y Catalina Cirer (en los últimos
cuatro años) han gobernado el Ayuntamiento
de Palma con mayoría absoluta.
El
partido de Munar especificó que su apoyo a
Aina Calvo no implica que también se haya
cerrado un acuerdo con el PSOE para el
Govern y el Consell de Mallorca. Por el
contrario, UM se ha comprometido a estudiar
durante el fin de semana la oferta de Matas
sobre estas instituciones, para darle una
respuesta el próximo lunes. Aunque todo
apunta a que el Govern y el Consell también
podrían caer en manos de un nuevo Pacte de
Progrés formado por el PSOE, UM y el
Bloc.
Así lo indican las palabras
pronunciadas anoche por la propia Munar
durante un acto celebrado con los cabezas
de lista de UM a los ayuntamientos de la
isla para informarles sobre los acuerdos
del Consejo Político del pasado lunes y
pasar revista a los pactos alcanzados en
los distintos municipios. En esta reunión,
celebrada pocas horas después de su comida
con Matas, Munar insistió en que es
partidaria de impulsar un nuevo Pacte,
también en el Govern y el Consell de
Mallorca, que quedarían presididos por los
socialistas Francesc Antich y Francina
Armengol.
Así las cosas, a Matas le
queda muy poco margen para negociar. «Nos
hubiera gustado incluir el Ayuntamiento de
Palma en el acuerdo», comentó el president
en la rueda de prensa ofrecida en la sede
del PP tras su encuentro con Munar, «pero
si no es posible, tenemos que respetar la
voluntad de Unió Mallorquina».
Matas
compareció ante los medios de comunicación
con cara de circunstancias y, de hecho,
eludió responder a las principales
preguntas de los periodistas, o lo hizo con
circunloquios. Así, se negó a aclarar
cuántas veces se ha entrevistado con Munar
desde las elecciones. «Da igual cuántas
reuniones hayamos tenido», comentó, «me lo
reservo porque es parte del secreto de
sumario».
Lo cierto es que la de
ayer es la primera que transciende
públicamente y gracias al portavoz
popular en el Congreso de los
Diputados, Eduardo Zaplana, quien anunció
el encuentro ante varios periodistas en
Madrid, mientras el PP de Baleares guardaba
un mutismo absoluto.
Pese a dar por
perdido el Ayuntamiento de Palma, Matas
expresó ayer su confianza en cerrar el
acuerdo con UM para que el PP mantenga el
poder en el Gobierno balear y en el Consell
de Mallorca.
Este pacto, argumentó,
«sumaría el respaldo del 55% del Parlamento
balear, por lo que sería mucho más natural,
estable y gobernable que un pacto entre UM
y los partidos de izquierdas», que sólo
representaría al 51% de la Cámara
autonómica.
Durante la rueda de
prensa, Matas insistió reiteradamente en
que en ningún momento a entrado a discutir
con Munar el posible reparto de
consellerias y cargos públicos entre ambos
partidos.
Por el contrario, esgrimió
una propuesta de hasta 17 pactos, que
habría planteado a Munar, en cuatro ámbitos
concretos: el desarrollo económico, el
desarrollo social y cultural, el Medio
Ambiente y los municipios. Su propuesta
abarca desde un pacto por la insularidad
(que incluiría el nuevo Régimen Especial de
Baleares previsto en el Estatut), hasta un
pacto por la inmigración (el punto de vista
de Munar al respecto es bien conocido), un
pacto por la Vivienda (que incluiría la
aprobación de una nueva Ley del Suelo) e
incluso un Pacto por el Cambio
Climático.
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Tras las elecciones del
27, Unió Mallorquina ha presumido que no
pide ninguna presidencia o cargo público al
rsto de partidos (aunque es bien conocido
el empeño de Miquel Nadal por ser alcalde
de Palma), sino que negocia la asignación
de concejalías y consellerias con
presupuesto pactado.
Una actitud que
Jaume Matas criticó ayer abiertamente: «Es
terrible dar la imagen de que nos estamos
repartiendo el presupuesto de las
instituciones», señaló, «nosotros
preferimos hablar de soluciones y de
programa».
También quisieron asistir
a la rueda de prensa de Matas el secretario
general del PP de Baleares, José María
Rodríguez, la consellera de Obras Públicas
Mabel Cabrer, el presidente de s'Institut,
Toni Serra, y el director general de
Comunicación del Govern, Joan Martorell,
aunque también hubo ausencias notables: no
estuvieron presentes ni la todavía
alcaldesa Catalina Cirer ni la candidata
del PP a la Presidencia del Consell de
Mallorca, Roas Estaràs.
Matas tampoco
desaprovechó la ocasión para replicar a
Munar, quien el lunes aseguraba tras el
Consejo Político de su partido que los
ciudadanos han expresado en las urnas su
«voluntad de cambio».
No hay tal,
dijo ayer el presidente del PP de Baleares,
puesto que este partido ha incrementado su
número y porcentaje de votos. Algo que a su
juicio demuestra el «apoyo y reconocimiento
[de los ciudadanos] a la labor que el PP ha
hecho durante los últimos cuatro
años».
Por tanto, consideró que el
resultado de las elecciones del 27 de mayo
«no es un mandato de cambio, es un mandato
de pactos», aunque también «de
estabilidad», informó Efe. En cuanto a la
decisión de UM de apoyar a Aina Calvo como
alcaldesa, Matas se limitó a indicar que
los 14 ediles del PP votarán a favor de su
candidata, Catalina Cirer. Pero calvo será
investida con el apoyo de los otros 15
ediles.
Por último, Matas añadió que
el «único» acuerdo que podría ofrecer dicha
«estabilidad» a las instituciones baleares
es el que constituirían PP y UM, «mucho más
natural, estable y gobernable» que el
suscrito por «seis partidos» -en referencia
a los nacionalistas, el PSOE y las fuerzas
que integran el Bloc- «en contra del 47 por
ciento» del electorado.