FERNANDO MERINO
PALMA.- La
Orquesta Sinfónica del Conservatorio
Superior cerrará mañana sábado, en el
Castillo de Bellver, su tercer ciclo
afrontando el mayor reto desde su
constitución: interpretar La
Consagración de la Primavera, de Igor
Stravinsky. Forman la orquesta alumnos de
todos los cursos, y debido a las
necesidades de la partitura se ha visto
reforzada con ex alumnos del
Conservatorio.
El director del
Conservatorio Superior Josep Prohens
subraya que el hecho de elegir
concretamente esta obra en absoluto es un
gesto de prepotencia, sino que responde a
la voluntad de poner a prueba su capacidad
de ejecución. «Antes de tomar la decisión
pedimos al claustro de profesores si era
viable afrontar esta partitura, y la
respuesta unánime fue que sí, siempre y
cuando se habilitasen los ensayos parciales
y generales necesarios».
La agenda
académica de los alumnos del Conservatorio
ha hecho difícil cuadrar los horarios de
ensayo aunque finalmente el ritmo de
trabajo hace pensar que la noche del sábado
la complejidad de ejecución de esta obra
será resuelta dignamente.
Ensayos
parciales
Los ensayos parciales
comenzaron el pasado mes de febrero y a
partir del mes de marzo, ensayos de
conjunto. Se ha previsto para esta tarde,
en el Auditorio del Conservatorio Superior,
un ensayo general abierto al público, y al
que han sido invitadas numerosas escuelas
de música de la part forana de Mallorca.
Desde el primer momento se pensó en
Phillippe Bender para la dirección, «debido
a que es un gran conocedor de esta obra de
Stravinsky, que ha dirigido en diversas
ocasiones, una de ellas en 1997 al frente
de la Simfònica de Balears», apunta
Prohens.
Phillippe Bender recuerda
que el 2013 se cumplirá el siglo desde el
estreno de La Consagración de la
Primavera, definida por el titular de
nuestra Simfònica como «la obra más difícil
para una orquesta. Para mí es la obra más
importante del siglo XX y lo más curioso es
que pasado el tiempo no ha perdido
'modernidad', que en cambio ha sucedido con
otras obras consideradas avanzadas en el
momento de su creación pero que pasados los
años ha quedado de relieve que no
soportaban el juicio del
tiempo».
Bender recuerda que, para
una orquesta, «cada vez que se plantea la
ejecución de esta partitura es una fiesta,
porque es un ejercicio colectivo que
reclama una concentración máxima y cada
músico dispone de su particular papeleta de
dificultad que debe resolver. Después de
escuchar a la orquesta del Conservatorio
creo que el nivel es el adecuado para
afrontar el reto».
El concierto del
sábado, a las 22 horas en el Castillo de
Bellver, contempla una primera parte del
programa con el Concierto para trompeta
y orquesta de Hummel, actuando como
solista Samuel García, de 23 años y
estudiante del Conservatorio, quien
agradece la oportunidad de ver cumplida una
de sus ilusiones: intervenir como solista
«en un concierto de tanta
envergadura».
¿Cuándo?: mañana
a las 22 horas.
¿Dónde?: en el
Castell de Bellver.
¿Cuánto?:
gratuito.