GABRIEL MERCÈ
SÓLLER.- El convenio
urbanístico firmado en diciembre entre el
Ayuntamiento de Sóller y una empresa
promotora para la urbanización de la Plaça
dels Teixidors, cedida a la ciudad por
Adela Oliver antes de morir, proseguirá
adelante después de haber superado un
recurso contencioso administrativo
presentado por los herederos de
Oliver.
En concreto, el Juzgado
número 2 de Palma dictamina que no procede
la suspensión cautelar del convenio, que
prevé que en la citada plaza se construyan
varios bloques de edificios y un
aparcamiento subterráneo, y que la
promotora proceda, a cambio, a prolongar la
calle de Sant Jaume hasta la avenida de
Juli Ramis.
Los herederos de Adela
Oliver sostienen que la intención de la
finada al ceder una antigua fábrica que
posteriormente fue demolida era la de
aportar terrenos para la construcción de
una residencia de ancianos que, finalmente,
fue construida en otro lugar.
Para el
alcalde en funciones, Carles Simarro, «el
Ayuntamiento cumplió los deseos de Oliver y
destina cada año los beneficios obtenidos
de la explotación del terreno a acciones
relacionadas con el bienestar de la tercera
edad, cumpliendo así su
voluntad».
Simarro acogió ayer la
determinación del juzgado con satisfacción,
señalando que «la justicia reconoce que
hicimos bien el convenio». Además,
recordaba que «la decisión de construir la
residencia de ancianos en otro lugar fue
tomada por el Consistorio anterior».