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IMPRESIONES
Al descubierto los gastos de la 'caja B' de la Policlínica Miramar
El estudio pormenorizado de la caja
B de la Policlínica Miramar alberga
notables sorpresas que dan cuenta de la
ligereza con que se administraban los
recursos generados por la actividad médica
en este centro sanitario. Dalmau y Pizá
gestionaron a su antojo una compañía que
generaba ingentes recursos que no fueron
gestionados con el rigor necesario y ante
la pasividad de un Consejo de
Administración que ignoraba las pillerías
cometidas por los dos socios que ejercían
un control muy particular del negocio.
Cargar a cuenta de la caja B los
décimos de lotería de Cristóbal Pizá o la
minuta del jardinero del doctor Dalmau son
algunos de los ejemplos que fueron
registrados en su día por el contable de la
Policlínica. La entrada en la compañía de
Francisco Miralles ha servido para
profesionalizar la gestión de la clínica
que está siendo sometida a una cura de
adelgazamiento en sus gastos. Desde el
principio la intención del empresario fue
poner a cada uno en su sitio: los médicos
en los quirófanos y los gestores en la
administración.
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