LORENZO MARINA
PALMA.- El fuego se
inició en la cocina, pero el humo se fue
adentrando paulatinamente por el resto de
las dependencias de la viviendas. Una mujer
y sus dos hijos, de cuatro años y siete
meses, resultaron ayer intoxicados al
inhalar el humo en su vivienda de
Palma.
En particular, el incendio
ocurrió sobre las 14.25 horas en una
vivienda situada en el número 16 de la
calle Orson Welles, situado en el barrio de
Son Gotleu de Palma. Tras recibir una
llamada a través del 112, un dispositivo
especial se puso en marcha para tratar de
responder al aviso de auxilio.
Apenas
unos minutos después, varias dotaciones de
los bomberos de Palma se trasladaron hasta
la segunda planta del número 16 de la calle
Orson Welles. Los servicios de extinción de
incendios localizaron el fuego en la
cocina. No obstante, el humo se había
propagado rápidamente por el resto de
dependencias del inmueble.
Siete
bomberos
Un total de siete
bomberos se desplazaron a la vivienda
siniestrada para tratar de sofocar las
llamas del incendio. En concreto, se
movilizaron a bordo de dos vehículos: una
autobomba pesada y una
autoescalera.
Gracias a la rápida
actuación de los bomberos, lograron
controlar rápidamente el avance del fuego.
No obstante, los estragos causados por el
fuego fueron muy cuantiosos. Los daños se
localizaron especialmente en la cocina.
Ésta quedó literalmente
destrozada.
Las llamas también
afectado seriamente al techo de la
vivienda. Por este motivo, varios bomberos
permanecieron en el interior del inmueble
para comprobar el verdadero estado en el
que se encontraban las vigas y si existía
algún riesgo real de
desplome.
Mientras, las asistencias
sanitarias del Ib-Salut atendieron en el
mismo lugar de los hechos a la madre y a
sus dos pequeños tras ser afectadas por la
acción del humo. En un principio, las
asistencias sanitarias les apreciaron tan
sólo una intoxicación leve por la
inhalación del monóxido de carbono que
desprendía el fuego.
No obstante, los
facultativos decidieron que las tres
víctimas, muy especialmente los dos niños,
fueron trasladados al hospital de Son
Llàtzer. El objetivo era explorarlos en
profundidad para comprobar cuál el
verdadero alcance de las lesiones en las
vías respiratorias.