ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- La
caja B de la Policlínica Miramar ya
se encuentra en poder del Juzgado de
Instrucción número 10 de Palma. El
histórico contable del centro sanitario,
Martín Henales, la ha depositado a petición
de la juez Carmen Abrines y su contenido
alberga un buen número de sorpresas. Los ya
ex socios mayoritarios Miquel Dalmau y
Cristóbal Pizá recurrieron a la
contabilidad paralela que instauraron,
oculta a los ojos de Hacienda, para, entre
otros gastos, pagar -el primero- a su
jardinero, y -el segundo- sus décimos de
lotería.
Los ficheros informáticos de
la cuenta denominada como «Ameba
complementaria» reflejan decenas de salidas
de dinero que siempre iban acompañadas del
siguiente concepto: «Lotería Dr. Pizá».
Estos pagos oscilaron, si se tiene en
cuenta a modo de ejemplo tan sólo uno de
los ejercicios investigados, el de 2002,
entre los 162 euros y los 1.400 en época
navideña.
De tal manera que a lo
largo de un solo año la Policlínica Miramar
pagó por este concepto un total de 1.742
euros sin que el resto de accionistas, en
total unos 400, tuvieran conocimiento de
ello. A lo largo del citado ejercicio y con
una periodicidad casi mensual, la
instalación a cuyo frente se encuentra
ahora el hotelero Francisco Miralles como
máximo accionista, fue pagando al jardinero
particular de Dalmau. Bajo el concepto de
«trabajos jardín Dr. Dalmau»; «jardinero
Dr. Dalmau»; o simplemente «jardín Dr.
Dalmau», fue saliendo progresivamente
dinero de las arcas de la Policlínica
Miramar.
Lo hizo en cantidades que
rondaban los 500 euros pero que ascendieron
en ocasiones a casi los 800 euros. Así, año
tras año. Siguiendo con el referido
ejercicio, un total de 2.900 euros fue
empleado a cubrir el gasto personal de un
Dalmau que ahora se ha quedado con un 7% de
las acciones después de vender un nuevo
paquete a Miralles, que atesora ya el 45%
de la sociedad que explota la
clínica.
A los gastos particulares de
Dalmau y Pizà hay que sumar en el fichero
de la contabilidad paralela el pago de una
serie de nóminas así como de pagas
extraordinarias a varios miembros del
personal médico. La existencia de esta
doble contabilidad fue destapada
públicamente por Henales en su declaración
ante la juez Abrines.
Los
responsables
Este ex empleado de
la Policlínica fue el máximo responsable
del departamento de Contabilidad desde 1972
hasta febrero de 2006, fecha en la que
abandonó el centro tras jubilarse. Reveló
que este sistema contable supuestamente
fraudulento se remonta a hace décadas.
«Desde los tiempos de Jerónimo Albertí hay
dos contabilidades, la oficial o A, y una
contabilidad en B», precisó en una primera
declaración jurada ante notario que remitió
al juzgado que investiga la situación
financiera de la Policlínica Miramar.
Henales ha señalado como principal culpable
del mantenimiento de este sistema
presuntamente fraudulento a «Miquel
Dalmau». «Ha controlado la contabilidad B
desde su nombramiento y dirigía y
supervisaba todas las operaciones», agregó
el contable durante su
exposición.
Una vez examinado el
contenido de la declaración jurada de
Henales, la juez le citó para interrogarle
personalemente. Fue entonces cuando el
teniente fiscal de Baleares, Ladislao Roig,
presente en la comparecencia, pidió que
fuera suspendida su declaración como
testigo y que pasara a declarar como
imputado a la vista de la gravedad de sus
aseveraciones.
Fue hace varias
semanas cuando el contable volvió a pisar
el juzgado ya en calidad de imputado y
aportó todavía más datos. Explicó que, si
bien los gastos del laboratorio corrían en
su totalidad a cargo de la Policlínica
Miramar, los beneficios no recaían en la
misma proporción en las arcas del centro
sanitario. Así, siempre según especificó
Henales ante el juez, la mitad de los
beneficios acababan en una cuenta B de la
sociedad Consaba, propiedad de Dalmau y
Pizá.
Cifró además en unos 600.000
euros las disposiciones que salían de la
caja B y subrayó que este dinero no se
declaraba fiscalmente en ningún momento. De
esta contabilidad opaca se beneficiaron
Dalmau y Pizá, pero también el actual
segundo máximo accionista del centro, el
doctor Pau Ramis. No obstante, este último
especialista, propietario del 20% de las
participaciones, ya ha realizado una
declaración complementaria para abonar los
impuestos que había evadido al cobrar en
negro.