Martín Henales subrayó en su declaración
ante la juez instructora Carmen Abrines que
la última palabra a la hora de sacar dinero
de la caja B de la Policlínica Miramar
residía en Miquel Dalmau. «Se ha blanqueado
dinero de la caja B... y esto se hacía
periódicamente cuando se necesitaba el
dinero», indicó el ex contable del centro.
«El Sr. Dalmau es el que daba la
orden... y la cantidad se aproximaba a los
100 millones -de pesetas-», añadió Henales.
Si bien la máxima autoridad en lo que a
esta doble contabilidad respecta radicaba
en Dalmau, Henales precisó que Pizá también
«tenía disponibilidad».
Asimismo el
contable precisó que «esta cuenta corriente
no era bancaria» sino que «era una cuenta
contable que se utilizaba como cuenta
corriente». Por último contó que en la
Policlínica Miramar había «una caja
fuerte»; que su clave había sido cambiada
hasta en tres ocasiones; pero que nunca
supo qué contenía exactamente.