MARIONA CERDÓ
PALMA.- El cambio
climático pone en peligro de extinción a
las especies autóctonas de la agricultura
balear más sensibles y que no puedan
adaptarse al aumento de las temperaturas y
la reducción de las precipitaciones. Un
estudio elaborado por la Conselleria de
Agricultura ha constatado los diez
principales efectos negativos que tendrá el
calentamiento global sobre el campo de de
las Islas, entre los que también se
encuentra la llegada de plagas y
enfermedades tropicales y subtropicales y
una mayor concentración de los nitratos en
las aguas subterráneas.
A pesar de
que las consecuencias del efecto
invernadero sobre la agricultura y la
ganadería son preocupantes, la Conselleria
también matiza que una buena parte de los
peligros podrán prevenirse con condiciones
artificiales de riego y cuidados
especiales. Las repercusiones del cambio
climático sobre las especies autóctonas más
sensibles se producirán muy especialmente
si se pretende que la adaptación sea
espontánea.
Además de los efectos
sobre las variedades propias de Baleares,
las plagas y los acuíferos, el cambio
climático también afectará a los árboles
frutales con mayores necesidades de horas
de frío, como el manzano, el cerezo y el
ciruelo, en los que se podrían producir
desequilibrios fisiológicos.
Otra de
las consecuencias detectadas por la
Conselleria es una mayor indicencia de los
fenómenos climáticos desfavorables como las
heladas, el granizo y los vientos fríos,
que, según las previsiones de los
meteorólogos, serán a partir de las
próximas décadas menos frecuentes pero más
intensos.
También se podrán modificar
los ciclos hidrológicos de las especies
agrícolas, con la consecuente falta de
adaptación de los vegetales y se podrá
producir un cambio en los árboles frutales,
la vid y los olivos hacia variedades
adaptadas a los riegos
deficitarios.
Usos del
pastoreo
Los usos del pastoreo en
el sector ganadero también podrán verse
modificados por el incremento de las
temperaturas y la disminunción de las
precipitaciones y del mismo modo se podrá
producir una falta de adaptación de las
especies ganaderas autóctonas al incremento
de las temperaturas.
Otra de las
consecuencias que podrá tener el cambio
climático en el campo balear es una
modificación del comportamiento del suelo,
que consistirá en una retención de agua y
una mineralización de la materia
orgánica.
En cuanto a las
dificultades de las especies autóctonas, el
director general de Agricultura, Joan
Carles Torrens, explicó a este diario que
existen variedades que se adaptan a los
cambios pero que otras, las más sensibles,
no pueden hacer frente a los factores
humanos y climáticos adversos y se
encuentran con grandes dificultades para
polinizar y dar frutos, algo que las pone
directamente en riesgo de erosión genética
y extinción y que obliga a la
Administración a trabajar para minimizar
los efectos negativos.
La Conselleria
de Agricultura ha elaborado este estudio
sobre los efectos del cambio climático para
tratar de reducir las consecuencias del
efecto invernadero en el campo balear y
después de constatar que el calentamiento
global es una realidad y que ya está
teniendo efectos en el microclima
mediterráneo.