J. EXPÓSITO
Rafa Nadal comenzó su andadura por la hierba con paso firme, sin apenas notar el cambio de superficie. El domingo pasado ganaba su tercer Roland Garros consecutivo, lo que le afianza como dominador absoluto de los torneos sobre tierra, y ayer solventaba son seguridad su estreno en el torneo de Queen’s, primera cita en verde de su calendario. Wimbledon, que arranca el próximo 25 de junio, es el objetivo del mallorquín, tras llegar a la final de la prestigiosa cita el pasado año. Cayó con Roger Federer, pero asombró su trayectoria en Londres, exhibiendo una polivalencia mayúscula, el mejor argumento para postularse a número uno del mundo.
Ayer tumbó a Juan Martín del Potro por 6-4 y 6-4 sin ceder el servicio ni una sola vez. Saque poderoso y contundencia en el momento de romper el saque de su rival. Como en Roland Garros, el argentino perdió ante un Nadal poderoso físicamente, con las molestias en su tobillo ya casi olvidadas. En pocas horas, superada la euforia de París, el campeón español salió concentrado en la nueva superficie, donde se mostró cómodo en todo momento.
Antes del encuentro, Nadal sólo sumaba una hora de rodaje sobre el césped de Queen’s, el tiempo que estuvo jugando el partido de dobles junto a Feliciano López, el pasado martes. Ayer, en su comienzo por el cuadro individual ganó también en 60 minutos. «El cambio de la arcilla a la hierba es un cambio grande. Pero me siento bien. La final del pasado año en Wimbledon supuso una enorme confianza para mí y me siento bien en esta superficie», aseguró Nadal tras el encuentro.
El tenista balear rompió el saque del argentino en el noveno juego del primer parcial y se apuntó el primer set. Después, a la primera ocasión, quebró en el segundo y sentenció el choque. Sin embargo, Del Potro ni siquiera tuvo ocasión de romper el de Nadal, siempre firme con el servicio. «Del Potro comenzó sirviendo bien pero después bajó un poco su eficacia y yo pude restar mejor. Estaba tranquilo porque con mi saque ganaba con facilidad los juegos. Y esto es muy importante, sobre todo en hierba», reconoció Rafa Nadal.
Mirnyi. El número dos del mundo se enfrentará hoy con el bielorruso Max Mirnyi, que batió al francés Gael Monfils en tres sets (6-7 (2), 6-2 y 7-5). El tenista de Minsk, actualmente 58 del mundo, ha dejado atrás, a sus treinta años, sus mejores números como jugador. Llegó a ser el 18 del mundo en el 2003, cuando logró el único título que relumbra en su palmarés: Rotterdam. Consumado doblista, con un solvente servicio y un eficaz juego en la red, llegó a disputar la final del Masters Series de Stuttgart en el 2001 y la de los torneos de Memphis y Notthingham en el 2005, cuando intentó reconducir los números de su carrera.
Su tenis, sometido a la inspiración, dista mucho de la regularidad de la de Nadal, que ya le ganó en el 2004, en el torneo de Dubai, en pista rápida. Mirnyi fue el verdugo de España en la primera ronda de Copa Davis del 2006, en Minsk, cuando el conjunto de Emilio Sánchez Vicario salió malparado. Entonces Nadal no formó parte del equipo nacional.
La gran sorpresa de la jornada ayer en Queen’s fue que el vigente campeón, Lleyton Hewitt, no pudo superar la primera ronda. Perdió en su debut (7-6 y 7-6) ante el francés Jo-Wilfried Tsonga, que consiguió el pase para el torneo en la fase previa. Igual que Nadal, el serbio Novak Djokovic, cuarto favorito, que perdió con el balear en las semifinales de París, alcanzó los octavos. Ganó con apuros al estadounidense Robert Kendrick (3-6, 6-3 y 6-2). El chileno Fernando González, tercer cabeza de serie, superó al serbio Janko Tipsarevic (7-6 (7), 4-6 y 7-6 (7)).