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  Jueves, 7 de junio de 2007 Actualizado a las 01:19
 

EJÉRCITO / Polémica
Cesa el delegado de las Viviendas Militares tras ser denunciado por amenazas y coacciones

Defensa ha asignado un nuevo destino al teniente coronel Rivas en Madrid - Los vecinos del Baluard del Príncep exigieron que fuera destituido por sus actuaciones «indignas del estamento militar»

  A D E M A S
 El Ministerio de Defensa amparó sus presuntas irregularidades
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M. A. RUIZ

PALMA.- El teniente coronel Manuel Rivas González ha cesado como delegado del Instituto de la Vivienda de las Fuerzas Armadas (Invifas) en Baleares, para asumir un nuevo destino en la Dirección de Mantenimiento de la Jefatura de Apoyo Logístico (JAL), con sede en Madrid.

Este destino de libre designación tiene «carácter forzoso» y Rivas deberá ocuparlo por un período máximo de cinco años, según la resolución publicada el martes por el Boletín Oficial de la Defensa (BOD) y firmada por el jefe de Estado Mayor de la Armada, Sebastián Zaragoza Soto.

Durante su etapa al frente del Invifas en Baleares, Rivas ha protagonizado numerosos conflictos con los residentes de las viviendas militares de Mallorca. La Asociación de Vecinos del Baluard del Príncep había solicitado reiteradamente al Ministerio de Defensa la destitución inmediata del teniente coronel por sus actuaciones «totalmente desafortunadas, arbitrarias e indignas de un estamento militar».

El presidente de esta asociación, Ginés Ayala, presentó el pasado mes de noviembre una denuncia ante la Comisaría del Cuerpo Superior de Policía contra el delegado del Invifas por presuntas amenazas y coacciones. El colectivo de vecinos de las viviendas militares, señalaba Ayala en su denuncia, «ha tenido en la persona de Manuel Rivas a su peor enemigo, siendo muchas las situaciones violentas que se han creado por su incorrecto proceder y muchas las denuncias interpuestas contra él ante la Dirección General del Invifas».

Allanamiento de morada

Pero uno de los incidentes más graves protagonizados por el delegado del Invifas tuvo lugar el pasado 31 de agosto. La esposa de un alto mando de la Base Naval de Porto Pi, Isabel Pascual del Pobil, denunció a Rivas ante la Guardia Civil por los presuntos delitos de allanamiento de morada y amenazas. Según consta en la denuncia, Rivas ordenó descerrajar la puerta de la vivienda de la Armada en la que estaban residiendo Isabel Pascual, y sus tres hijos de seis, 11 y 13 años, a los que pretendía enviar «a dormir a la calle», según la expresión que él mismo utilizó.

Los hechos ocurrieron en un pabellón de cargo de Porto Pi, donde acababa de instalarse Isabel Pascual del Pobil con sus hijos, después de que su marido, capitán de corbeta de la Armada, fuera destinado a la isla como alto mando de la Base Naval.

A pesar de que el Invifas les había adjudicado esta vivienda oficialmente varios meses antes, el 4 de abril de 2006, el teniente coronel Rivas se negó en redondo a que la ocuparan, alegando que tiene que hacer unas obras presupuestadas en 70.000 euros, que se prolongarían durante diez meses.

Tras permanecer alojados provisionalmente durante un mes en la isla, con todos sus muebles almacenados en el puerto a la espera de poder instalarse, Isabel Pascual decidió el 30 de agosto ocupar junto a sus tres hijos el pabellón que les ha asignado el Invifas.

Al día siguiente, Rivas se presentó en la casa instando a la denunciante a desalojarla de inmediato: «¡Os vais a dormir a la calle!», le espetó colérico ante los pequeños. Acto seguido, ordenó a un cerrajero que cambiara la cerradura para que los nuevos inquilinos no pudieran volver a entrar en ella. Como Isabel Pascual llamó de inmediato a su marido, Rivas se conformó con dejar la puerta sin cerradura, según la denuncia.

El teniente coronel abandonó el lugar profiriendo nuevas amenazas: «¿Sabéis cómo va a terminar esto? Con una demanda judicial y acabaréis sin casa, en la calle y sin compensación económica».

Tras estos hechos, Isabel y sus hijos continuaron viviendo en el pabellón militar con la puerta descerrajada durante varios meses, mientras que su marido tuvo que recibir la baja por motivos médicos.

 
   
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