Se han pasado cuatro años mirando hacia
otra parte. Comparen la política a un
partido de fútbol donde un solo futbolista
tiene ganas de jugar y los otros, cuando la
pelota se les acerca, huyen despavoridos.
No quieren ni tocarla. Durante cuatro años
la política en Petra ha resultado ser justo
esto. Nuestro futbolista tira del carro,
denuncia, molesta, indaga, revela cosas
feas. Tiene ganas de jugar. Entretanto, los
demás miran hacia otro lado, la cosa no va
con ellos. Unos pastelean, sí pero no...;
sí en el fondo..., no en las formas. Los
compañeros de equipo del futbolista se
hacen perdonar por su mal comportamiento y
van pidiendo perdón en su nombre. Otros
recuerdan que «en Petra también pasan cosas
buenas». Los damnificados de sus ataques le
acusan de «crispar» el pueblo, consigna que
al final todos repiten: hay demasiada
«crispación», «rebajemos la tensión».
Denunciando la realidad, ahora
nuestro aguerrido futbolista se ha
convertido en «el crispador». ¡Con lo bien
que vivíamos en la penumbra! Máxime cuando
los políticos sin ganas de jugar, situados
ante la cruda realidad, empiezan a sudar,
se ponen nerviosos. Primero, porque el
futbolista les pone en evidencia. Segundo,
porque deben posicionarse abandonando el
cálido establo de la neutralidad.
Imperdonable. Mejor ni tocarla. Pasemos de
puntillas por las gravísimas acusaciones
proferidas contra el PSM. Hagamos como si
no existan. Total, no da votos....
Entonemos, en cambio, el Imagine de
Lenon, cantemos las bondades de una
Petra idílica y bucólica o soñemos con
recuperar la imagen y el buen nombre del
pueblo antes de comprometernos en alguna
medida concreta que solucione el
desaguisado. Todo previsible. No han hecho
otra cosa en cuatro años, oiga. ¡Y ser
equidistantes! ¡Cuánto les gusta la
equidistancia! Nosotros, el centro, la
moderación, la prudencia. Usted es un
radical, oiga. ¿No se da cuenta?
Para ahondar en la mascarada, la
equidistante candidata socialista dice no
estar dispuesta a pactar con nadie,
regalando por consiguiente la alcaldía al
PSM. Alentador. Antes que apoyar al PP,
mantengamos lo que hay. Muy definitorio: en
realidad certifica que, a la hora de la
verdad, a ningún partido -nuestro
futbolista va por libre- le ha interesado
derribar al alcalde. A nadie. Y ahí
seguirá, supongo, que por muchos años. Un
tipo con suerte. Mientras tanto, que Dios
reparta suerte mientras nuestros políticos
de UM, PSOE y PP recuperan, invocando a
Junípero Serra y a la Virgen de
Bonany, el paraíso perdido que nunca debió
haberse esfumado de no ser por nuestro
excéntrico futbolista. Que por fin, perdida
la ingenuidad y sabiendo de qué va la
cosa nostra, se ha marchado por su
propio pie, dejándonos en paz. ¡Ya era
hora!
[Coda de despedida. Casi todo
dura más. Pero aspira a bastante
menos.]