El portavoz del PP balear, Miquel
Ramis, pidió ayer a Grosske que dimita tras
hacerse público que grabó dos
conversaciones con el alcalde de Sencelles,
Antoni Ferrer (PP), para intentar demostrar
sin éxito que el PP había urdido una
campaña en su contra.
En
rueda de prensa recogida por Efe,
Ramis aseguró que esta actuación una
«degeneración total y absoluta» y que, tras
ella, ha perdido la «credibilidad y lo
sabe».
El popular, que
se preguntó «dónde ha quedado esa izquierda
idealista y verde» representada por
Grosske, instó al PSM y a ERC, los dos
partidos que acuden en coalición en el Bloc
junto con el partido del candidato a Palma
(EU-EV), a que digan si están de acuerdo
con estas «prácticas de guerra». «Desde el
punto de vista político, peor no se pueden
hacer las cosas», abundó.
Cuando estalló el escándalo,
Ramis ya había denunciado el «fariseísmo»
de Grosske al «llenarse la boca predicando
contra las construcciones en suelo rústico
y hacer lo contrario».